martes, 16 de abril de 2013

NARCISISMO: AMOR Y ODIO FRENTE AL ESPEJO



-No me gusta este espejo!

-A quien ves?

-No soy yo.

-Quien es?

-No sé. Pero esa integridad que tiene, no me acompaña cuando me corro de este vidrio. Esa imágen intacta, esa tranquilidad y encanto con el que me mira así...

-Como te mira?. Como te sentís?
-Fragmentada. Automáticamente cuando quiero pensarme toda, siempre hay algo que se subraya: una parte de mi cuerpo; o mi brazo, o una pierna, o un pié, o el cuello..., pero nunca puedo unirlo todo, sentirlo todo de una vez!. Ella lo es todo, se siente más que yo!!!.
-Que quisieras hacerle?
- Romperla en pedazos!!!!, así no me siento más tan en falta, tan insegura, tan incompleta, tan poquita cosa; tan fracción, cuando ella es entera.
-Si la rompieras en pedazos, quedaría igual que vos...
-Si la rompiera en pedazos, no tendría que vivir compitiendo.
-Con quien competís?
-Uy!!!!! con cualquiera a quien yo vea como mi espejo...???.
Con cualquiera a quien yo vea como mi espejo!!!!!.

Solemos odiar aquello que más nos refleja...

domingo, 14 de abril de 2013

LOS LÍMITES DE LO COMPROBABLE



La ciencia es fría. Un esqueleto de conceptos que muchas veces deja sin responder, cuestiones básicas en gigantes teorías. Nadie se había ocupado hasta ahora, de explicar que es lo que hace que la galaxia esté en expansión, tal como lo hace un globo que se infla. Sin embargo, sus representantes de guardapolvo blanco, obviaron preguntarse por quien llevaba a cabo la acción de inflar!!!. Muchos de los huecos que quedan en la lógica, son complementados sabiamente por La filosofía, que dirige su mirada al mundo, sin necesidad de comprobar con hechos sus pensamientos. Por lo tanto, una pareciera pertenecer al hemisferio izquierdo, racional, lineal. La otra, al derecho: imaginativo, creativo e irracional. Sin embargo, en la mayoría de los casos, ambos trabajan juntos; con la salvedad de que los porcentajes varían en la composición de un pensamiento o cuerpo teórico. Tratar de que ambos lados del cerebro no peleen, y nos pasemos la vida defendiendo a uno o al otro, sería un buen comienzo para evitar polarizarnos en uno u otro bando, dejando de crear versus innecesarios, donde todo se transforma en un partido de fútbol con dos bandos. Entonces, digamos que las soluciones empiezan por casa, muy dentro nuestro, y en cada pliegue de nuestro cerebro. Si el pensamiento precede a la acción, tal como se lo ha demostrado, comencemos por pensar que todos tenemos una parte de la verdad en alguna medida. Ambicionar poseerla toda, es una meta que sólo podría alcanzarse si se acepta que por cierto, somos bastante limitados. Acto de humildad que muchas veces se nos escapa de las manos sin darnos cuenta de que es la clave del primer paso hacia la sabiduría. Quien pudiera?. Todos podemos crear nuestro diálogos mentales, en donde lo racional, discuta con lo fantasioso, lo práctico entrelace sus manos con lo emocional, e incluso, la mentira se mezcle con la más pura verdad, porque los velos muestran siempre, que debajo de ellos, siempre hay algo que buscar.
Sin embargo, la aspiración al todo, debe ser precedida de la más pura consciencia de nuestros limites, y de saber que la tesis, -o aquello que afirmamos-, es seguida por la antítesis, -lo contrario de lo que afirmamos-, antes de llegar a la síntesis, que es un concepto inclusivo!.
Como dijo Lacán, la verdad no toda es. Y nunca nadie puede poseerla por completo, quizá porque la palabra misma, carece de completud. 

miércoles, 10 de abril de 2013

LOS DIBUJOS Y LA SEXUALIDAD DE LOS NIÑOS - Por Gabriela Borraccetti

Allá a lo lejos y hace tiempo, a principios de la década del 1900 y para ser más exacta en 1908, Freud afirmaba que la sexualidad era infantil. Si bien esto se podría entender como que la sexualidad puede permanecer en ese estado, -lo cual también es cierto-, más bien se refirió a que no hace falta tener hormonas y llegar a la adolescencia, para que ésta se manifieste como tal en un niño; el cual la tomará sencilla y normalmente, sin los tapujos posteriores que vendrán con la educación.
Freud denominó a los niños como "perversos polimorfos",  calificativo que si bien a simple vista parece terrorífico, no hace más que subrayar que la sexualidad inicialmente, está apartada de la identidad sexual derivada de la genitalidad, y que establece la diferencia entre "ser hombre" y "ser mujer".
El ser humano adquiere una "identidad" como hombre o mujer a medida que crece; en tanto que en los primeros años, simplemente se considera femenino y masculino a la vez, sin ninguna distinción más que la que el placer que su condición sexual le otorga. Por lo tanto, lo de per-verso, implica una "otra versión" de la sexualidad; refiriéndose el calificativo de "polimorfo", a la versatilidad y la multiplicidad de formas que adquiere, independientemente de poseer un pene o una vagina.
Esta afirmación escandalizó al mundo no sólo en aquel tiempo, -victoriano, pacato, fuertemente reprimido y prejuicioso-; sino en este siglo en el que aún, cuando un psicoanalista afirma que los niños tienen sensaciones y placer sexuales, es casi una afrenta que levanta una ceja con desconfianza, y produce escozor y rechazo en las más de las veces.  Es incomprensible para alguien ver en la sonrisa de un bebé al que se lo eleva y se lo baja en los brazos al compás de un "upalalá", -o cualquier otro sonido que acompañe la caída o el balanceo más o menos rápido de arriba hacia abajo-; el reflejo de un placer que su cuerpo registra a nivel genital; y que el niño festeja con su risa o su sonrisa. No obstante, los genitales vienen con nosotros desde antes de nacer, y poseen desde tal momento, la connotación que tiene cualquier otra parte del cuerpo; con la salvedad de ser la que por lo general, más sensaciones placenteras provoca al infante. Hasta que no comienzan los "correctivos" o las prohibiciones respecto de  la sexualidad, un niño no dudará en tocar o estimular sus zonas erógenas, con la naturalidad que lo haría cualquier adulto, si a éste no le hubiesen dicho que el pudor y el secreto, son necesarios para no asemejarse a un animal que va por la calles montando hembras o buscando el goce de una penetración. De aquí al castigo y la condena por el disfrute, hay un largo camino con muchas y cuestionables variantes; sin embargo, es un tema que mejor dejo para abordar en otra nota por su complejidad cultural, y  y consecuencias, tanto en lo físico, como lo emocional,  y lo psíquico.
No obstante, es muy bueno tener en cuenta que los niños conocen el placer que deriva de sus genitales; y saben, -por el cuidado con que se trata el tema en su hogar-, que ciertas caricias no son las que prodiga un adulto, distinguiendo entre las que son dadas con cariño, de aquellas que sin saber por qué, le resultan extrañamente inusuales, sobre todo cuando se les pide en voz baja, que no cuenten lo sucedido. Un niño, sentirá placer en su sexo en situaciones de baño, de juego y demás; pero a partir de la prohibición de hablar, comenzará a percibir que en ello, existe algo malo, y sin saber exactamente por qué, intentará comunicarlo del mejor modo que ellos pueden hacerlo: el dibujo o el juego. Un niño no contiene en su vocabulario las palabras "penetración", "violación", y menos tiene la experiencia de una relación sexual como tal. Por ello jamás podrían decir que les sucedió, ya que el hecho les resulta algo desconocido y sin nombre.
Los dibujos de los niños suelen tener normalmente una connotación sexual, puesto que sus obras reflejan aquello que les da placer y los hace sentir curiosos. La significación de los mismos, no es lineal, y no significa  siempre que dibujar un pene, implique ninguna violación. Sin embargo, cuando el contexto indica una conducta muy diferente a la usual, y su negativa a ir a algún sitio o estar con alguna persona se instala como rasgo llamativo en su conducta, hay que poner suma atención. Guardar sus dibujos y llevarlos a un profesional, es algo muy importante que no debe ser olvidado; pero aún más importante será escucharlos y percibir sus cambios de humor, su llantos y la incomodidad que no pueden verbalizar, so pena de algún castigo al que temen si llegasen a comunicar el asunto.
En síntesis: los niños tienen sexualidad, tienen sensaciones placenteras desde que nacen en sus genitales, y pueden disfrutar de su estimulación con tan solo fregarse sobre sus piernas o subir a una hamaca, o a un tobogán. Carecerán de todo prejuicio al respecto, y de toda connotación de "bueno" o "malo"; cosa que naturalmente, favorecerá el desarrollo de una personalidad plena y feliz; pero la deformará si no logramos escuchar ni ver el modo en que ellos pueden comunicar lo que desconocen.

domingo, 7 de abril de 2013

COMPLETANDO FRASES

No puedo escribir

No puedo escribir nada

No puedo escribir nada más

No puedo escribir nada más hermoso

No puedo escribir nada más hermoso por hoy

No puedo escribir nada más hermoso por hoy, aunque mañana

No puedo escribir nada más hermoso hoy, aunque mañana vuelva

No puedo escribir nada más hermoso hoy, aunque mañana vuelva a intentarlo...

Siempre podemos agregar una palabra màs a una frase, y cambiarle el sentido y la direccion a un dìa, y también a una vida. Nunca cierres significados, pues mientras estén abiertos, tienes la libertad de continuar sin punto final.

APOLOGÍA DE LA DISCUSIÓN

Permanecer igual  no exige esfuerzo. Lo diferente, nos hace crecer.


Las discusiones en la pareja son un clásico que está bastante mal calificado y visto.
Nos hemos educado con el doble discurso que predica desde lo teórico, que "está mal discutir"; mientras que en la práctica, -y puertas adentro-, se nos hacen visibles muchas guerras de dos, de 3, o de muchos más participantes, en las que uno espeta al otro en tono elevado, medio o bajo; el desacuerdo, e incluso muchas veces, el agravio; pretendiendo que el interlocutor permanezca inmutable, aún cuando le proferimos algo que lo hiere, o que incluso sin nuestra más mínima intención,  interpreta subjetivamente como descalificación.

Como dijo Freud, cuando dos personas piensan igual, es porque una de las dos piensa por ambas;  y es que es totalmente irracional esperar que aún teniendo cerebros morfológicamente diferentes, se  nos den igual los procesos mentales!. Si bien Freud no dijo lo que dijo aludiendo a la morfología del cerebro humano, se me ocurrió esta metáfora para comparar el hecho de la "identidad" de la forma, con a las diferencias absolutas entre los seres humanos. Un aparato de televisor, -que incluso puede ser diferente en lo estético según el modelo-,  tiene las mismas conexiones de cables en cualquier modelo que se fabrique; y por lo tanto, posee un "circuito" establecido, por donde pasará la energía y la información. Sin embargo, las personas, no hacemos sinapsis con las mismas cosas, y nuestro "trayecto" o circuito informativo, se construye a través de la asociación de determinada experiencia, con un quántum de afecto; pudiendo generar vivencias diametralmente opuestas, incluso entre hermanos/gemelos/mellizos, o personas supuestamente "iguales". Si bien esto último se ha constituído en mito, las vivencias que cada uno va recogiendo en su camino, son únicas desde el momento en que cada uno las "lee" o interpreta, según el prisma de su propia interioridad. Dos padres pueden  ir a un aeropuerto a despedir a su hijo; y mientras uno llora por el alejamiento del mismo, el otro se alegra  por ver en el hecho, no un distanciamiento, sino una promesa que contiene un futuro brillante para él.
Les guste o no a los más esquemáticos, lo que hace la distinción entre personas, son las asociaciones entre experiencias, sentimientos, pensamientos y aspiraciones que se acomodan en diferentes dosis para construir nuestro "circuito mental". De este modo, la mente, la emoción, la experiencia y los ideales; forman en cada uno de nosotros, un modelo único e irrepetible que nos diferencia de cualquier otro ser en el mundo. Nuestras huellas dactilares, nuestro ADN, y una cantidad de características más que se traslucen en lo físico, son el testigo indiscutible de que miren por donde nos miren, no hay dos seres si quiera similares en el mundo.
El cuento de hadas de un hogar tipo familia Ingalls, está simplemente para traumar por ej., las cabezas de los que inocentemente se internan en una relación, y van en búsqueda de la media naranja con vistas a solucionar la soledad, la desesperación, la sensación de fracaso, de futilidad o de abandono.
El hecho de convivir, -y comencé hablando de pareja aunque esto se hace extensivo a la familia-, debería resaltar justamente la comprensión que no somos iguales; y sin embargo, al descubrir tales diferencias, solemos poner el grito en el cielo, exigiendo que el otro conecte los mismos cables que conectamos nosotros al tener una conversación, o al hablar y opinar sobre un tema/persona/situación.
No podemos aceptar, -gracias a lo aprendido desde la más tierna infancia, que el parecido no es jamás copia; y a pesar de que nuestra mayor tranquilidad descansa en  el acuerdo que por la fuerza aprendimos a tener con papá y mamá, las cosas funcionan mejor cuando no estamos tan de acuerdo. Ello es señal de problemas afectivos en algunos casos, mientras que en otros, señala que nos estamos convirtiendo en individuos. El diagnóstico depende de cuan bien nos sintamos al presentarse la discrepancia.
Todos podemos observar dos cosas:
1- Cuando algo nos molesta mucho, es porque ha tocado un punto significativo de nuestra vida anímica, provocando una identificación con algún punto del tema en cuestión. Generalmente, si alguien nos dice algo que repercute en nuestro imaginario psíquico, solemos reaccionar desfavorablemente ya sea explotando o implotando.
y
2- Lo que no nos llega a molestar,  simplemente pasa de largo por no causar  dicha identificación; o por no revestir importancia alguna  la persona con la cual se ha generado el desacuerdo.

Como se puede ver, todo depende de que se toque un punto sensible, o un punto neutro dentro de nuestra alma.
Cabe aclarar, que para hacer que algo sea sostenible en una relación de dos o más, no podemos estar en las antípodas de nuestros interlocutores válidos, y sobre todo, no podemos convivir con alguien que no sólo opine diferente, sino que nos obligue a una completa transformación. Cuando algo así sucede, no puede franquearse con nada ni por nada en el mundo, salvo a través del amor, que muchos confunden con sumisión, e incluso obediencia. Quizá sea eso lo que suceda en la mayor parte de las disputas; y estemos pidiéndole al otro que nos demuestre su afecto, tal como lo hemos demostrado a nuestros padres: cediendo a nuestro deseo con tal de ser aceptados.
El mayor potencial de convivir con alguien muy diferente, es el de un gran crecimiento interno si se aceptan las diferencias como parte de nuestra humanidad. El peor efecto que podría tener, es el de marcar caminos separados, sin poder encontrar más que la mutua intransigencia, y el afán de transformar al otro en un espejo que nos devuelva la bella imagen que tenemos de nosotros.
Ese punto en donde no hay retorno, suele ser el que indica que no podemos cambiar en nombre de nada, ni por nadie; sino que podemos hacerlo sólo por nosotros mismos, a nuestro ritmo, y en la dirección que elijamos no desde la necesidad, sino del deseo de ser quienes somos en realidad.
Por: Gabriela Borraccetti



viernes, 5 de abril de 2013

SER Y ESTAR


Las palabras tienen mùsica, atraviesan el tiempo, el espacio y los corazones. Son màgicas, acarician, pegan, fortalecen, susurran, gritan, hieren...,curan. ...Y tienen el poder de crear el lugar desde el cual miras el mundo. Si te han calificado de forma negativa, será cuestión de que comiences a descreer de aquello que te han dicho; y por lo menos comenzar a cambiar el verbo ser, por el vebo estar: no eres tonto, sino que a lo sumo puedes estar tonto. No eres malo, sino que pudiste estar mal. No eres un error, sino que pudiste estar errado..., y de a poco, todo cobra otra dimensión en la que el autocastigo y la mortificación ya no son necesarias, apareciendo en cambio la puerta de la propia aceptación y la autosuperación. 

miércoles, 3 de abril de 2013

ECOLOGÍA DE LA AMISTAD




Algunas veces nos damos cuenta que una amistad repentinamente ha terminado; y al hacer el balance; registramos hechos que denuncian en tono menor, - pero no por ello menos alarmante-, que debajo de una sonrisa de bienvenida, se ocultaban muchas tristes competencias, desacuerdos o diferencias. Solemos tomar esto como algo personal, sin embargo, ciertas discrepancias, sobre todo cuando surgen sorpresivamente, parecen provenientes del mal metabolismo de dolores lejanos; que seguramente tienen características infantiles, y que comparadas con la reacción actual, parecerían desproporcionadas. Advertimos en algún momento, que los celos y las envidias pequeñas, pudieron despertarse en algún momento desconocido, y que por lo visto, para estallar en una ruptura, tuvieron que ser no sólo acumulables, sino indisolubles, -como las botellas de plástico que se tiran al mar-; debiendo ahora comprender, que poco podíamos hacer para calmar esos viejos ecos de heridas pasadas, que para colmo, se creen superadas. Caemos también en la cuenta, de que las creencias de uno, lejos de ser indiferentes, daban en el centro del temor del otro; y que muy a nuestro pesar, habíamos ofendido seguramente y más de una vez, a algún dios que el otro guardaba en un secreto tan profundo, que era ajeno a él mismo. Así llega un día en el que se terminan los llamados; y uno sabe que eso es correcto. Pues no existe amistad cuando se intenta disolver con la tolerancia, algo que tiene más que ver con las heridas que se arrastran desde siempre, y que muchas veces volcamos sin un mínimo de consciencia en nuestros vínculos. Sólo reconociendo sinceramente los problemas que llevamos a cuestas, es posible derrotar a un ego omnipotente que se cree superado; yendo por la vida ciego a los gestos, y sordo a aquello que se nos reclama como una falta persistente de nuestro carácter.

Por otra parte, la cuestión no está en extirpar el "defecto", sino aceptar que muy posiblemente seamos no tan santos, no tan transparentes, y en definitiva, tengamos que convivir con la consciencia de no ser solo la llama de luz, sino también la oscuridad que nos rodea.