viernes, 18 de noviembre de 2016

POR QUÉ NO TENGO PAREJA?

A medida que pasa el tiempo y vamos alejándonos de los años en que la mujer era la fregona de la casa, arrodillada para limpiar el piso y condenada a ser un modelito de predisposición para la vista y los antojos de su marido, nos adentramos en una cada vez mayor encrucijada respecto de cual es el rol de una mujer que no quiere ser ni la geisha del hombre, ni la SOLTERA que pasa por "rara" por no "conseguir" pareja.

El problema es que hay muchas cosas que hemos cambiado y nos pasan desapercibidas a la hora de evaluar POR QUÉ estamos sueltas (no solas como se nos quiere hacer creer).

En primer lugar, no hay que olvidar que el matrimonio y la monogamia, no son otra cosa que un invento cultural creado para asegurarle al señor que su señora esposa, no le será sexualmente infiel.

Eso de que "la madre es siempre cierta, el pater sempre incertus est",  no es solo una frase que describe lo imposible de saber a ciencia cierta si el esperma que entró en el óvulo de la mujer, es el del "dueño" de esa propiedad sexual privada que hemos sabido ser,  sino que fué el motivo principal por el cual se creara el tabú de la VIRGINIDAD, seguido para refuerzo por la institución del SAGRADO MATRIMONIO,

Una vez  ingresada al mundo del registro civil y anotadas en un libro de oficialidad,  sigue el consumo de los espejitos de colores con la  emocionante bendición, -las que quedan afuera no tienen esa dicha-, el vestido blanco pureza, - que remite al himen intacto que de intacto no tiene nada-,  la fiesta, -un derroche de dinero que podría garantizarnos más de un viaje de placer-, y la entrada triunfal por la pasarela de alfombra roja, quizá única posibilidad de convertirnos en una STAR.

Este último paso es fundamental, puesto que TODAS LAS MIRADAS se posarán boquiabiertas en nosotras, -al menos eso imaginamos-, cumpliendo así el deseo infantil de cobrar la fama y el mismo protagonismo que las estrellas de Hollywood. (Otra de las trampas del ego que entusiasma más por el cotillón, que por la fe  sospechosa de tanta gente que para lo único que entró a la iglesia, fue para ser OBJETO de la mirada del otro y no quedar fuera del plato de los sacramentos).

Acto seguido, el rito se cierra con la argolla en el dedo, es decir con la "idem" sellada y obturada en incorruptible oro, dejando entender que allí, en ese agujero, no entrará más que ese solo dedo. (Léalo como guste).

Hasta acá, las cosas como nuestras tatarabuelas, abuelas, madres y en realidad toda la cadena de mujeres que nos precedieron, nos enseñaron. Y vaya que por suerte, no salió muy bien.

Las hijas de la última generación de vírgenes temerosas de no poder casarse jamás, dio  a luz a las primeras hetairas que se atrevieron a denunciar que tenían hormonas, que querían libertad y para ello,  entre otras cosas, se sumaron a la casa, los hijos, la limpieza y la cocina, el yugo de la vida laboral bajo patrón.

Eso nos haría libres. Pero... libres de que o de quien?.

Ninguna quería parecerse a su madre: la esclava familiar encerrada siempre en casa, que con el carácter agrio y llorando en secreto su hartazgo, escondía la siempre insidiosa sospecha o confirmación de que "allá afuera", todos tenían una vida que ella desconocía. Incluida la de su marido.

YO NO VOY A SER IGUAL QUE VOS!, fué el grito de guerra. Y ahí empezó la desobediencia.

Dejamos de temer la soltería, nos abrimos a la sexualidad, al trabajo y a las mismas tareas que el hombre, pero no dejamos en el fondo de ser Susanitas.

El problema es que roto el pacto de principal interés, -el controlar la sexualidad femenina para apuntalar el poder masculino-, ¿cual es el negocio de casarse con alguien que ya no tenga miedo de ser estigmatizada, apedreada y dejada fuera del mercado casamentero por haber roto su himen antes de la boda?

Sin darnos cuenta, rompimos con el contrato sexual disfrazado de amor, blancura y campanitas. El cerrojo que se nos colocó en los labios inferiores se abrió y eso nos vale ahora la violencia de género y el lugar de objeto descartable.

Hemos escuchado, seguimos viendo y nos seguirán alimentando a fuerza de novelas, -ahora a través de facebook por si no tenemos tiempo de ponernos a tejer mirando la tele a la tarde-, los viejos libretos que ahora, solo sirven a las ganancias de la industria de la fiesta y tratan de mantener una serie de variables que sostienen un sistema de consumo que moriría si se termina la institución del matrimonio.

Para quienes manejan el poder y saben del negocio que significa la familia, no será nada difícil hacernos la película de que existe en algún lugar el hombre tierno, incondicional, que muere en silencio por nosotras, se hace el duro pero en realidad nos escucha y después de trabajar todo el día, no ve la hora de preparar el mate para esperarnos en casa y saber que nos sucedió en el trabajo, aunque disimule malestar para no parecer un flojo. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! que paraíso!.

En lugar del anillo, -y como no encontramos otra forma de ponernos vestidos para pisar un altar donde todos nos vean-,  nos sacamos selfies con un beso para colocar en la portada de la red social y dejar en claro que EL ME PERTENECE.

Obviamente, las que no consiguieron una foto pública, -supletorio devaluado del antiguo anillo-, evalúan ese gesto como signo de "novia oficial", aunque la oficialidad hoy dure 3 días.

Como vemos, en un análisis simple, básico y sin entrar en demasiados detalles, podemos comenzar a observar que la liberación nos valió violencia de género: se nos pega y se nos castiga por haber dejado de ser una propiedad y un servicio de cama y lavandería a cambio de una sortija.

Y por supuesto, hasta que comprendamos de verdad, en forma íntegra y esencial el significado de nuestra libertad, tardaremos en asimilar que no tenemos que dar pasos hacia atrás, llorar y ceder hasta el maltrato, para no sentirnos "fuera del mudo". Recién comienza un duro camino de despertar a una verdad que está lejos del mundo que nos pintaron con moños rosa.

Aún nos queda mucho por comprender acerca de nuestro papel en el mundo: no se trata de ser la señora de, no se trata de ser la flaca, la linda, la exitosa para.... Se trata de ser personas felices antes de buscar la felicidad en el único y fracasado modelo de tener que ser un bien que se anota como  perteneciente a fulano en un registro civil.

Si alguna vez dos personas se encuentran, es porque dicho encuentro no está basado en ceder posiciones. La PARIDAD es la única forma de caminar juntos y por el momento, somos hombres y mujeres que están abandonando un paradigma obsoleto para forjar uno en donde el dominio, la cosificación y el maltrato, queden atrás.

Ellos tendrán que asimilar que no somos su propiedad. Nostras tenemos que comprender que eso no era amor.

Si estás suelta, si es difícil caminar de a dos, no es porque eres "rara", fea, poco querible o una especie de alien, sino por el contrario, alguien habitada por un divino descontento que impide quedar atascadas a formas injustas de amores equivocados.

miércoles, 19 de octubre de 2016

ANTES DE LLAMAR A ALGUIEN FEMINAZI

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Algunos chistes que corren por internet, terminan "aguados" por la protesta de mujeres a las que se denomina de un tiempo a esta parte, como "feminazis". Mujeres que al ver en una página graciosa el dibujo de un hombre abriéndose el sobretodo, con la pelvis inclinada hacia adelante, frente a una señora horrorizada y al lado de una leyenda que dice "vení a vernos que te mostramos todo", en lugar de reir, se indignan.


En lugar de sumarse al show del ingenio, el festejo y la chanza, ella levanta una queja, explica su desaprobación y tira por la borda con su "fanatismo", el clima festivo del resto que se toma revancha por ese acto irrespetuoso de poner el grito en el cielo. Uno la insulta, otro la destrata, otro la manda al psicólogo, otros defienden al autor del post, otros la califican, otro la descalifican, muchos se burlan y alguno, a las perdidas, intenta entender aunque no entienda.


La reflexión es: Acaso una mujer puede reirse de lo que viene pasando en un tren o un subte desde que asomó su cabeza al mundo?. Puede quedar impávida ante esos tipos que la acosaron desde pibita diciéndole o mostrándoles sus genitales en plena calle?. Y si es madre, puede vivir tranquila al ver a su niña frente a la pantalla de una computadora? Puede ella quedar como si nada cada vez que su hija sale del hogar aunque sea a comprar un caramelo?. Puede alguien tener el corazón en paz a sabiendas de que si antes esto sucedía, ahora como si fuera poco, puede costar la vida?.


Para los hombres, -que no han sido acosados, bombardeados a groserías acerca de su cuerpo, franeleados en el transporte de pasajeros ni han sentido jamás en su cuerpo el friegue de los genitales de nadie-, esto es solo un chiste.


Para quien lo vivió o lo vió alguna vez, -casi todas hemos encontrado algún pajero por la calle-, sabemos muy bien del terror que causa, la impotencia y la indefensión que se siente. Y es obvio que quien más presente lo tendrá, es la mujer que por lo visto, sigue bastante sola el camino que le toca transitar. Mientras el hombre considera a la calle como un espacio común, la mujer lo transita en medio de una balacera de agravios a los que se llamó "piropos", donde su cuerpo fué objeto de observación, calificación y guarangada y junto con ello aprendió que el hombre, podía avasallarla y tratarla como a una cosa, una inferior, un objeto. Lo terrible es haber tenido que llegar a este extremo para pedir por favor, que no nos maten ni nos maltraten. En muchos casos, aún no somos conscientes de hasta qué grado esta sociedad, nos ha condenado al lugar de la falta. De hecho, "ellos tienen" lo que nosotras no. Así es el tema del poder en un psiquismo falocéntrico.


Muy lentamente iremos encontrando nuestro lugar: después del feminismo, después del machismo y después de tantos sismos e ismos que quizá nos dejen arribar al territorio de lo femenino. -Gabriela Borraccetti



viernes, 30 de septiembre de 2016

NADA NI NADIE PUEDE AYUDARME



Sabemos que todos tenemos determinadas características a las que achacamos el motivo de nuestro sufrimiento. Generalmente es el "exceso" de una virtud, -como la gran fragilidad, la sensibilidad, la receptividad, la generosidad, etc. -, la que nos deja, -según nuestra defensiva y argumentativa teoría-, en estado inerme, siendo arrastrados por los bajíos de la vida y sobre todo por  "los malos",  a ser víctimas condenadas por nuestra "bondad".

A todo eso, -que en realidad se llama "síntoma" y no es ninguna facultad sobresaliente, -salvo bajo los criterios de una valoración muy personal y muy inconsciente-, podemos seguir justificándonos en la maldad del otro o dedicarnos a desenmascarar lo que se encubre por debajo de ese disfraz que tapa sin dudas cuestiones más profundas y menos agradables de los que nos gustaría admitir.

Si para obtener una solución nos tomamos en cambio el trabajo de actuar posturas o actitudes opuestas a las que consideramos "naturales" en nosotros, conseguiremos simplemente cruzarnos al otro extremo y observar el mismo problema desde la orilla de enfrente. El resultado será el mismo, salvo que ahora tendremos un argumento más que sumar en nuestro favor, avalando con supuesto conocimiento de causa, todas las quejas que sostenemos y nos seguirán dejando infelices y sin la solución esperadas. Ser hipersensibles nos lastima y ser hiperduros nos aisla, así que no hay nada que hacer: no hay nada ni nadie pueda ayudarnos y tendremos que seguir perseverando en nuestra teoría razonable que coloca al error, la maldad, la equivocación y el ensañamiento en el afuera, en los demás o en todo lo que sea NO YO.

Como se verá, lo único que resulta de esta actitud de "convertirnos en lo contrario", es el "refuerzo" de nuestras defensas para no ser vulnerados con facilidad, -y para no cambiar-, y sin embargo no solo nos volvemos más vulnerables sino más dolidos, más infelices, más impotentes y más dependientes de la imagen que nos creamos de nosotros: los pobres indefensos que están defendidos hasta los dientes para disfrazar una fortaleza que no existe.

CAMBIAR DE VERDAD implica el reconocer que aquello que nos hace padecer está directamente relacionado con nuestro mundo interno antes que con el afuera, debiendo entonces evitar "automedicarnos" con recetas que nos llevan tomar el camino contrario, cosa de solucionar lo que solo se soluciona buscando dentro del cofre del mundo incosnciente.

No advertimos ni por causalidad que actuar volcándonos al extremo contrario, nos convierte en un carro que se bambolea porque deposita todo el peso en una rueda o en otra, pero jamás está en equilibrio. Obviamente en algún momento gracias a este desbalance, volcamos, y cuando volcamos gritamos como niños: "veis que no tiene solución"!????. Cualquier escudo que utilicemos, como por ej. argumentar (otra vez en nuestra defensa): "es que soy muy sensible", "es que soy muy vulnerable"," es que soy: muy, demasiado, excesivamente ,,,lo que fuere, servirá para quedarnos donde estamos y no cambiar.

Allí, en ese lugar en el que nos movemos, hay algo que inconscientemente nos reporta un beneficio que hay que descubrir y por lo general, hacerlo es tener que defraudar a alguien más, enfrentar un conflicto, pasar por una crisis a la que no queremos ni ver en la sombra y es por eso que nuestro sistema defensivo hace denodados esfuerzos por mantenerse en sus términos. Tal situación es similar a la muerte: algo tiene que morir para poder salir a la luz y si hay algo que el ego no quiere es asistir a su propia muerte.

Por lo general, al justificativo que esgrimimos como un "si soy así, que voy a hacer" , le agregamos el refuerzo de que nadie en la vida ha podido ayudarnos o ha podido con nosotros: "ningún psicólogo, ninguna ciencia, ningún psiquiatra, ningún estudio y es asombroso escuchar supuestos conocimientos que respaldan aquello que NECESITAMOS respaldar. Nada de nada ni nadie puede "salvarnos". Es la mejor excusa para no hacernos cargo y seguir plantificados en un lugar que nos brinda aunque sea una falsa seguridad. Oh ego!!!!!!!!!!!!!!, que poderoso eres!. Nadie puede contigo!!!!!!!!!!!! y eres tan fuerte y tanto te resistes a la destitución. Los otros son tan tontos, tan poco sabios, tan ineficientes, tan ignorantes que jamás podrán contigo!. ¿Alguna duda de que estas afirmaciones remiten a un estado inflacionario del YO?.

Para quien lo dude, mis más fervientes recomendaciones de visitar a un analista.

miércoles, 31 de agosto de 2016

ENCRUCIJADAS

Es muy tarde, y estoy caminando por pasillos largos, interminables, oscuros. Una luz de frente se hace inalcanzable, y a medida que avanzo dos pasos, se aleja despiadadamente tres. 

Me detengo frente a una puerta y me hago de coraje para golpear y pedir una frazada. Tengo frío, quisiera descansar mis huesos en algún lugar. Me siento sol@ y quiero perder mi última esperanza en el momento en que digan por última vez que no. Quizá por eso busco un cobijo, cosa de confirmar que he de quedarme a la intemperie y quemar lo poco que me queda de fe. 

Algo así como hacer una apuesta a la vida: si me dan el abrigo sigo aunque la luz se aleje, si no me lo dan, cruzo el puente y me atengo al miedo de lo desconocido. Golpeo, abren la puerta, me miran y no me ven ni me oyen. 

Algunas veces creemos que decidimos, cuando ya no hay tiempo ni modo de darse cuenta que la decisión estaba tomada en lo profundo del alma, cuya decisión había sido cruzar aún con miedo para salir de algo que ya no podemos sostener. 

jueves, 25 de agosto de 2016

3 COSAS QUE NO DEBES DEJAR DE LADO AL TOMAR UNA DECISIÓN

A cada momento la vida nos pone frente a decisiones que en muchos casos, eludimos.

Contestar a alguien, confrontar cuando no estamos de acuerdo, elegir entre el camino de la conveniencia o de la consciencia, son unas pocas de las tantas situaciones que nos obligan a definirnos y pagar el costo que implica descartar algo para elegir una opción.

Por cada elección que realizamos en nuestra existencia, hacemos una especie de balance que no siempre resulta grato, puesto que aquello que quedará del lado de afuera del círculo que enmarca nuestra personalidad, es muchas veces una característca a la que aspiramos aún si no se trata de una cualidad que respeta nuestra esencia. Todos quisiéramos ser de amianto, insensibles ante el dolor o irreverentes ante la culpa. Algunos quisieran parecer a superman, otros imitar a la mujer maravilla y otros más a santos o gurués; no obstante, en una personalidad balanceada, no hay extremos, menos imitiaciones y por eso hay algunas preguntas básicas que haríamos bien  en responder antes de descartar un camino y elegir tomar posición. .


1: Soy LIBRE de decidir?

Cuando tenemos una disyuntiva, no siempre somos tan libres como creemos: nos acucian las voces de nuestros padres, de la sociedad y de lo que "se dice" que hay que tener/ser/parecer feliz.
Solemos buscar muchas veces la dicha, la aprobación o el éxito siguiendo "mandatos" que poco tienen que ver con lo que en realidad nos entusiasma. Por lo tanto es bueno revisar todo lo que se interpone en en la mente como cuestionamiento al propio deseo, debiendo saber si ese argumento es algo realmente válido o algo que se desprende de la culpa o del prejuicio.



2-Lo que voy a decidir, es un paso en dirección a ser quien quiero ser?


Cada decisión es un paso y cada paso construye nuestra identidad. Si lo que voy a hacer me avergüenza, denigra o disfraza, definitivamente el resultado será convertirme en alguien con doble faz que libra una batalla con dos frentes: uno interno, entre una y otra cara-, y otro externo para tratar de convencer y convencernos de que hemos hecho lo correcto. Al final terminamos siendo esclavos de esa impostura, ya que de tanto falsear nuestra verdadera identidad, terminamos por identificarnos con nuestro invento. Pasado un tiempo considerable de llevar la máscara, no sabemos que responder cuando alguien nos pregunta: QUE TE HARÍA REALMENTE FELIZ?. Y sí, hace mucho que no somos nosotros y nos hemos perdido en el camino de las elecciones.


3-Tomo la decisión que tomo con vistas a dar marcha atrás?


En muchos casos, nos imponemos algo que es correcto pero a último momento, llevados por la inseguridad y poca autovaloración, reculamos y cedemos a un impulso que sabemos será motivo de arrepentimiento. En este caso no queremos pagar alguna consecuencia que por el momento, resulta mucho más importante que nosotros mismos.  Poner la vara alta para no poder llegar y dar recurrentemente marcha atrás, genera un sentimiento de fracaso que a su vez  transmite una enorme volubilidad. De este modo, nos volvemos poco confiables para nosotros y obviamente para los demás, cayendo en un círculo vicioso que va de la autocompasión a la autodenigración. Ante esta situación habría que hacerse el favor de no ponerse varas o hacer un gran esfuerzo para autosuperarnos.


Si has evaluado mínimamente estas 3 opciones, lo único que te queda es NO AUTOENGAÑARTE!. 



martes, 5 de julio de 2016

5 COSAS QUE HABLAN CLARO DE UN EGO INSUFRIBLE

1- TE ENORGULLECEN LOS HALAGOS
Si te levanta el ánimo lo que los demás vean en tí, es porque predomina en tu interior una dependencia al aplauso y una pobre valoración genuina de tus capacidades.


2-CONSERVAS CIERTOS LAZOS PORQUE TE HACEN SENTIR IMPORTANTE
Aunque cierta gente no te llame la atención, te parezca sosa y falta de sinceridad, conservas el lazo porque ha elegido halagarte y deshacerse en piropos que decides creer. Capturad@ en tu ego, necesitas al menos esa dosis de admiración ya que  "PEOR ES NADA" o "TODOS NECESITAN UN PERRO QUE NOS MUEVA LA COLA". La autoestima devaluada y un gran complejo de inferioridad se abaten detrás de este gesto.


3-TE JACTAS DE QUE NADA TE AFECTA
La búsqueda de una imagen dura y el adorar extirpar vestigios de sensibilidad en las respuestas emocionales, son un refugio al pobre ego que se nutre solo de la mirada y la opinión del otro. El problema es que la real protección y la evitación de todo sufrimiento, no llegan a partir de una "postura" o de una desconexión afectiva, -lo que consume mucha energía en represiones y bloqueos-, sino de una aceptación de los propios límites y dolores.  Es imposible protegerse falsificando una postura y menos siendo inmune al lado sensible de la vida. Si no, prueba con anestesiar tu mano y ponerla en aceite hirviendo. Al finalizar el efecto anestésico, veras que la realidad te trae un gran dolor.

4-HACES GALA DE SER DIRECT@ CUANDO EN REALIDAD ERES HIRIENTE
Los que necesitan remarcar el famoso "yo digo lo que siento", suelen ser personas que desean de-mostrar su frontalidad siendo hirientes. Son conscientes de que lo que están diciendo es una punta de lanza clavada en el otro pero como para no hacerse cargo de su ira, deciden disfrazar esta puñalada de una cualidad aceptable como lo es el es decir algo en la cara en lugar de por la espalda.



5-YO SOLO DIGO LA VERDAD!

Quienes se sitúan en este pedestal, están decretando con su propio y único voto, que el resto está equivocado, confundido o es inferior. Para afirmar que lo que se dice es lo único que debe ser tomado en cuenta, se debe autoproclamarse fuera de toda duda, falencia e imperfección humana, es decir que necesitan colocarse en el lugar de dios. Vaya personalidad delirante, no?.


Como siempre, la inflación del ego, está detrás de todos estas máscaras que utilizamos para tapar todo aquello que nos parece deplorable: orgullos, miserias, dependencias, inferioridades, narcisismo e infantilismo en los que se ha quedado atascado nuestro ego.

martes, 28 de junio de 2016

10 COSAS QUE TE PASAN CUANDO EMPIEZAS A ENCONTRARTE

1- Puedes disfrutar estando a solas. 

Se convierte en necesaria la propia intimidad y se busca activamente todo aquello que podemos hacer cuando nadie nos molesta.


2-Dejas de depender de los aparatos y puedes "desconectarte" de los chupetes electrónicos.

Cuando bajamos la ansiedad social, empezamos a conectar con nosotros mismos.


3- Comienzass a buscar actividades que te produzcan placer y que concentren tu energía en la belleza, la cultura, la naturaleza y el crecimiento interno. 

Pintar, leer, y sobre todo crear un ambiente acogedor, lleva implícita la necesidad de poner afuera el sello interno. Con la creatividad se potencia la sensación de estar "en eje".


4- Comienzas a elegir los lugares a donde ir, con quienes salir y a quienes borrar de la agenda. 

Ya no tienes deseperación por ser invitad@ a fiestas, salidas y actividades. Eliges tus compañías según afinidad y dejas por completo de lado las conveniencias. Lo genuino se vuelve el punto para poder ser significativo.


5- Encuentras belleza en cosas que antes ni mirabas

Te detienes a observar la vida. Ya no es cuestión de correr sin ver, sino de caminar para disfrutar.


6-No te aferras a la moda, a los mandatos parentales ni sociales. Es más importante ser vos que parecerte o pertenecer. 

Ya no estás dispuesta a sacrificar tus piernas y tu columna por los zapatos de moda, a morir apretada en un jean o sufrir porque tu trasero no entra en el pantalón. Ya no te acomodas al afuera sino que acomodas al afuera para sentirte bien.


7-La edad empieza a importar poco.

Ya no miras el calendario para vivir. Simplemente eliges que es lo que te hace bien, que es lo que te hace feliz y lo pones en práctica. La juventud es un estado del alma.


8-No finges tus orgamos.

Ya no hay que fingir placer: sabemos exactamente lo que queremos y lo pedimos. No hace falta demostrar que somos panteras en celo 24 horas. La mujer que ha encontrado su centro ya no solo no frega pisos: tampoco se pone máscaras hot que cansan igual que limpiar una casa entera.





9- Ya no te callas


Es importante la apertura sobre todo mental. Adios al silencio, adiós a tragar pedidos, dolores, ofensas, amor, gratitud, cariño, preguntas o enojos. Fuera a la Barbie sonriente que solo quiere conquistar a costa de reprimir todas las emociones que aunque genuinas, se adjetivaron de inadecuadas. Ya no es importante ganar en una relación, sino averiguar si vale la pena y si podemos estar con otro sin pose.


10- Mostrarte tal cual eres es EL LOGRO, incluso aunque otros opinen que es algo ridículo.


Aprender a jugar siendo mayor es un reto. Hemos tratado tanto de parecer "cool", "interesantes" y "atractivas" y  nos hemos ido disfrazado de adult@s como si llegar a serlo implicase tener un esqueleto de piedra y muecas de cartón. Liberarse de los estereotipos es lograr ser del derecho lo mismo que escondemos en el revés..., incluso aunque al resto le parezca ridículo.