viernes, 8 de junio de 2018

CON PERDÓN DE LOS LOCOS

Así como un ser humano va de renacuajo a bípedo desde su desarrollo intrauterino hasta que sale de él, evoluciona también el dibujo y su inteligencia. De hecho es un observable que en principio, todo en el papel, parece "renacuajizado" y luego las cosas van tomando una forma identificable. Eso habla de la evolución de la inteligencia, de la apreciación de luces y sombras, de la capacidad de simbolizar, observar y ver la vida.
Renacuajo: la evolución del dibujo de la figura humana
pasa por el estadío del "renacuajo": una cabeza con patas 
unidimensionales.

Esto no quiere decir que los que aprender a pintar y dibujar, sean seres superiores. No. De hecho, los que son seres totalmente individualizables, son aquellos que encuentran un estilo, no un modo fantástico de dibujar.

Recuerdo que cuando yo era pibita, el mundo no me importaba en lo más mínimo, puesto que lo que me afectaba a modo superficial y pasajero, era ver a alguien sin techo, pero como eso me daba miedo, la escena pasaba a ser una foto pasajera que se alejaba con un "por favor Dios, que a mi familia nunca le pase". Ese hombre algo habrá hecho por estar ahí. 

Artísticamente estaba en la etapa de renacuajo,  mi inteligencia era instintiva y reaccionaba retrayéndose ante lo desconocido.

Pasaron los años y empecé a dibujar un poco mejor. Entonces, ver a un pobre, a alguien abandonado o loco, me llevaba a pensar en el frío y el abandono. No obstante, no era mi responsabilidad. No había que acercarse simplemente porque eso era un desconocido. Alguien que no fuera yo, podría hacer algo.


Años más tarde, ya se podían distinguir mejor mis trazos. Por ej. en la figura humana, -aunque con algunas desproporciones como ojos muy grandes y vigilantes-, ya no cabían dudas de que era lo que quería retratar. Medio enclenque y más parecido a un accidente de Picasso que a un dibujo más o menos bien hecho, empecé a preguntar acerca del por qué de la situación de calle. Quien era responsable?. Y a donde está Dios?. No me enseñaron que la caridad y la mar en coche? Como la iglesia no los saca de allí y en cambio cierra sus puertas?. Obvio, terminé peleada con Dios.

Se me ensancharon las caderas, me crecieron otras partes del cuerpo y dibujé mejor, mi arquitectura interna y mi visión de las cosas, iban también ensanchándose. Ya no me parecía que la existencia de un todopoderoso fuera a dar soluciones. Al contrario. Los responsables somos nosotros, -me dije-; y fué allí donde entre otras cosas me llamaron "zurda".
Busqué zurda en el diccionario porque no entendía que era eso. Lo busqué como había buscado "temor" de dios, -para saber si a dios había que tenerle miedo- y había buscado "amor", para entender como si él era todo amor, había que tenerle miedo. Digamos que el diccionario me salvaba de creer que estaba loca o era idiota; pero zurda definía cosas que no me parecían mal, el problema era que no relacionaba eso con pensar que todos debíamos hacernos cargo de la gente que no estaba bien.

Pasaron los años y ya empecé a solidarizarme, a tender una mano, a dejar de creer que todo lo tenía que hacer otro, que yo algo tenía que ver en todo eso. Dibujar, dibujaba mejor y supongo que el dejar de tener culpa por tener deseos sexuales y encuentros de esa índole sin pensar en satanás, me dejaba más firme el lápiz y las ideas más claras. Mi cuerpo no era una caja de pecado sino de sentidos para disfrutar y políticamente me había distanciado de los pensamientos de la familia. Los milicos no me parecieron nuca piolas, menem tampoco y el hambre venía siempre del mismo lugar. Nada muy difícil de dilucidar cuando uno vió pasar por lo menos dos gobiernos con una mirada algo atenta.

Para ese entonces, tenía claro que Neustadt era un pelotudo, pero en mi casa lo aplaudían. Llegó la facultad, -salí con que quería estudiar psicología-, y ahí todo se fué por los aires: los profesores de filosofía me habían "infectado" el mate. Me llevaban a cuestionarlo todo y terminé por ser vista como un "virus", un cuerpo extraño con ideas raras. Como era posible que con mi edad, estuviese cuestionando a los periodistas tan informados y sabihondos de la televisión?. 

Mis dibujos, iban mejorando, pero no ya por lo perfectos, sino porque empezaban a tener un sello. Si alguien veía uno, no podía identificar si eran de derecha o de izquierda, -con qué mano los había dibujado-. Tampoco podían decir si  eran preciosos o feos. Según quien los viera, pasaban de ser bonitos a horribles. Así que ahí supe que eran reconocibles como míos. Cuando nadie puede ubicarte en un casillero, es porque entrás únicamente en el tuyo.  

El tiempo siguió pasando y aún no me parecía que lo "mío" fuera algo tan genial como para una exposición, no solo de arte, sino de discurso, de libros o  de saberes, hasta que un día, sin preguntarme demasiado, me decidí a colgar los cuadros en mi casa. Luego colgué mis artículos en internet y ahora le hablo a Ud. y le pregunto: Ud. se anima?. Que hace con lo que piensa?. Cuestiona? Dibuja renacuajos o dibuja ya algo reconocible como suyo?

No pienso como pensaba a los 5. Eso no es grandioso, pero es más de lo que algunos han logrado, sobre todo cuando vemos y escuchamos a muchos dirigentes que parecen no haber buscado jamás, -ni encontrado-, el significado de la palabra temor, ni amor, ni Dios. Solo se ciñeron al piso, a lo que reditúa y eso los hizo "inteligentes". Sacaron las notas necesarias para pasar de grado repitiendo lo que le dijeron primero en la casa, luego en la escuela y luego en los medios. No desarrollaron arte alguno, no se dirigen al otro cuando hablan y siguen viendo en el harapiento de la calle al leproso, al virus, al despojo del que hay que huir. Esos a los que nunca "les tiembla el pulso" tienen certezas. Están seguros de que hay un solo camino. Dibujan mal. Muy mal, porque suelen tener problemas en la vista del alma. Y lo que no saben, es que tener certeza, es el síntoma principal de aquel a quien se llama "loco". 

Nada, eso quería decirle, por supuesto con perdón de los locos, esos que fueron encerrados por harapientos, posibles transmisores de alguna "infección" de las que tanto molestan y empañan el paisaje bello de los que no han podido dibujar jamás algo verdaderamente suyo, sino apenas y a lo sumo, un dinosaurio: renacuajo con cola y patas.



miércoles, 18 de abril de 2018

FUERA DEL MOLDE

Sonríe! la jeringa viene a pincharte!

A mí me lleva a escribir lo que veo, escucho o analizo. Y últimamente con más fuerza, veo desfilar ante mis ojos y gritar por todos lados, el tema de tratarse a sí mismo como si fuésemos un envase. Un frasco adornado con una serie de recetas para sentirnos bien, alcanzar la felicidad o ser "saludable".  Y el denominador común es el cuerpo.

Sin embargo, no se suele reparar en el hincapié y el encarnizamiento con que se pone el acento en el tema. Ya no queda gente que tenga siquiera un rollito, una arruga o un pelo fuera de lugar en televisión. Es cuestión de mirar un programa de hace unos años atrás, para ver como se pusieron a dieta unos cuantos conductores o periodistas, implantándose desde pelo, dientes, bótox que convierten a las caras en seres con trompa o cirugías que desfiguran en vez de configurar un todo armónico en espacio y tiempo.

Veamos uno de los miles de ejemplos que se pueden recolecta a partir de un caso simple pero bien gráfico.

Una señorita llega a consulta diciendo que está abandonada, que se ha dejado estar y que ha subido de 56 kilos a 90. Casi el doble de su peso inicial. Su descripción de sí misma es enteramente externa, -en teoría- y eso es el problema que refiere como motivo de consulta. Su extremada dejadez que le impide encontrar trabajo.

No obstante, con el correr de las sesiones, empieza a aparecer en las palabras otro tipo de abandono: el que no le pertenece al cuerpo, sino a aquél momento en que la dejaron sin ningún tipo de apoyo en un embarazo, luego sin apoyo en los estudios, más tarde cuando se notó su panza y la echaron del trabajo con el resultado de tener que empezar a comer harinas: fideos, cosas baratas y sobre todo, desesperación. El sub-texto resulta mucho más contundente que el texto: A donde estaría su futuro?. Y el de su hijo?. Como haría para darle de comer a él más allá de los meses de teta?.

Sus padres no le hablaban. De milagro la dejaron ocupar su habitación de soltera porque era su "culpa" haberse juntado en vez de haberse casado. Pero el abandono que sufrió fue social, amoroso, siendo el familiar un castigo que todos los días por cuestiones morales y religiosas, la hacían sentir "como de afuera", como una extraña.

De todo lo anterior no tomó nota. Pero sí de que los Jeans ya no le entraban. Eso le estaba impidiendo conseguir otro trabajo. Eso haría que nadie la admitiera siquiera en un local para repartir pizzas por las mesas. La culpa de todo lo que le estaba ocurriendo, la tenía "el abandono" que había hecho ella de su cuerpo.

En este caso, -exagerado para que se entienda de qué estoy hablando-, se puede ver claro hasta que punto nos lavan la cabeza. No hay una sola persona que no viva paranoica por la figur, por si tiene o no un rollito demás, llegando a ver en el espejo una masa amorfa y un monstruo tan solo por medio kilo o incluso estando por debajo del peso, convirtiéndose en balanza el modelito que quiso comprar en una casa de marca y no le entró.

El fantasma de la balanza no deja dormir, vivir, respirar, oler una flor, disfrutar, salir, formar parte, socializar. Si estoy gorda no voy!, dicen muchas, -sobre todo mujeres-, antes de ir a la reunión con los compañeros de secundaria. La vida se transforma en una cárcel en la cual el barrote de un jean es la puerta a la felicidad o la cárcel de la vida.

El argumento en defensa de tanta locura es la salud. Y no me diga que la gente que se muere es toda obesa. Los jugadores que mueren en mitad de un partido, o los que tienen un ACV arriba de un escenario y muchas figuras públicas que se van al cielo, no son todos seres con sobrepeso. Así que ese argumento, debería ir siendo por lo menos cuestionado, preguntándonos a quien le conviene que seamos todos fideos, parejitos y que entremos en un molde no solo mental sino físico.

Ud. realmente cree que consumir comida es lo único que Ud. hace para estar gordo? Probablemente lo que no nutra por el cuerpo, le falte por igual a su alma, que muerta de inanición de nutrientes afectivos, deambula en medio de una sociedad cada vez más narcisista que solo se mira al espejo y no mira alrededor.  

Coma sano! (y te cobran una fortuna un frasquito de un yogurth que el fabricante hace cada vez más chico para que le agradezcas encina la dosis mínima y el precio exhorbitante. No sea cosa de que comas demás!..., y él gane de menos. 

Asociar la salud al cuerpo es dejar al alma del lado de afuera, con la puerta cerrada y muerta de frío. Es mentira eso de que sano es joven, flaco y joven. Sano es amoroso, poco mambeado, menos neurótico. Y si los valores del colesterol le dan bien.

No obstante, todos los ítems en los que la sociedad de consumo basa su publicidad son:

Juventud
Delgadez-belleza
Sexo

Si hasta el Mr. Músculo, el detergente y la maldita lavandina o legía, se la venden al lado de un señor torneado que hace sonreir a la mujer que está limpiando el baño vestida como si fuese a salir a la calle o a buscar a su hijo a la escuela. Ni loca me pongo un jean y una blusa nueva para limpiar el inodoro!

En fin, hay que tratar de poner la palabra ABANDONO, REALIZACIÓN Y FELICIDAD, bastante lejos de joven, flaco, sexo y bello. a donde corresponde. Quizá uno se abandona cuando comienza a creer que la felicidad se viste, que la felicidad se compra en un gym, que la alegría reboza en un espejo que nos devuelve una imagen aprobada por el consenso y lejos de las arrugas que tanto tememos, despreciamos y dejamos de lado, (como si no las fuésemos a tener).

Si miramos un poco más allá de muestra nariz, vemos a los viejos arrumbados en geriátricos, cobrando lo justo para comprar una lechuga, Esos "trastos" que ya no entienden nada y son material sin emociones y sin nada que dar porque ya no se ponen ropa nueva ni se calientan en entrar en una pollera o un jean de moda. En la fila siguen los otros: los son "negros", "villeros", "pobres", "lesbianas", "feministas", "resentidas", "gordas", "feos", "abandonados",  "dejadas". Los que están fuera de cualquier "MOLDE", sin contar con los que caen bajo sospecha por elegir la soltería o se casan y no salen teniendo hijos al día siguiente.

Si somos lo que consumimos, y lo que consumimos es envases... , los psímbolos de lo que esto significa, los dejo libres para que Ud. los recoja con cada asociación.


domingo, 11 de marzo de 2018

LA FELICIDAD: un camino personal.

Recuerdo que hubo un tiempo, cuando era bastante más  joven, cuando alguien me pidió que recordara momentos felices de mi vida.

Fruncĺ los labios y el entrecejo mientras mis ojos daban vueltas apuntando a mi coronilla , aunque más no fuera para encontrar  un bosquejo de lo que pudiese ser considerado como memorable y dichoso.

No me cabía en la cabeza que no existiese en mis archivos experienciales,  registros ni viejos ni nuevos de algo que por lo menos, me hiciese arquear la comisura de los labios hacia arriba.

-No debería estar sucediendo esto, me dije. Y no sabía si el error estaba en mi apreciación de lo que era la felicidad o si realmente había tenido una vida muy dura, difícil o vana.

Pasaron los años y tomé como costumbre hacer el ejercicio de cada tanto dedicar un momento para hacer un repaso de felicidades atesoradas. Y en ese ejercitar, fui cambiando  sin darme cuenta, la definición de la felicidad, de la vida y sobre todo, la de mi misma.

Cuando en su momento había creído que no había existido ningún suceso merecedor de sonrisa, estuve en lo cierto. Por entonces, vivía pendiente de lo que dijesen y aprobasen los demás acerca de mi. Enteramente dedicada a que me quisieran antes que a querer, a ser admirada sin poder admirar a las figuras que se me presentaban como modelos, simplemente hasta archivar otro calificativo gris: el de  pesimista. 

Desde el pobre que moría en una cruz por la indiferencia del resto, pasando por las caras preocupadas de los adultos encerrados en rituales, me topaba a diario con el constante entierro de los deseos penados por la omnipotencia dios, descartados  por impracticables,  por utópicos, por imposibles y tontos, hasta tallar en piedra tal como se había hecho  con los mandamientos,  la seguridad de que todo lo que yo quisiese,  era un gran sinsentido para alguien tan poco inteligente y mal agradecido como yo.

Mis proyectos eran además poco ambiciosos, poco lucrativos y había que ir por la vida pensando en uno mismo para tener éxito. No era el arte una posibilidad: el trabajo tenía que doler y si no, ser hijo de un millonario.

Como si fuera poco, tener éxito era poseer los bolsillos llenos, ser aplaudido y ser amado por gente por la que no sentimos nada y mejor era ser amado que amar. Se sufría menos y uno era un gigante si rompía corazones.

 Eso era prueba de triunfo. Y ahí estaba yo, ya bien grandecita, durmiendo y tapando muñecos como intentando exorcizar y evadir un mundo que me parecía helado y lleno de impedimentos, rechazo y vacío  ¿Que podía recordar de bueno si todo lo que experimentaba era la lucha constante entre el afuera y mi  negativa a asistir a mi propio entierro?

Así que pensando siempre en lo terrible de morir sin un recuerdo bonito, tire al demonio todo lo que me habían hecho CREER, - obviamente sin querer-, acerca de las fórmulas para se feliz. Me ayudó el  animarme a desobedecer y en vez de morir en una oficina que odiaba para seguir la tradición de casarme, sería mejor pasar de largo e ir a la Universidad y al diván, para saber si me estaba volviendo loca o ya lo estaba y debía recuperar cordura.

Allí salieron como fantasmas, los colgajos de los guiones que se me habían hecho carne. De a poco, comencé a arrancarme  pedazos de una seguridad ficticia y de temores ancestrales. Me quité varias veces el corsé expresivo y el mote de tonta.

Fuera del consultorio, me quité el pecado, el miedo, el poder sin autoridad, el machismo, la autodescalificacion, los cliché,, la obediencia ciega, los prototipos, el terror de fallar, la parálisis del que aspira a la perfección, la ropa y el silencio.

Empecé a tener recuerdos. Pero no eran como los había imaginado: llenos de mariposas y luciérnagas, aplausos y miradas. Eran y son, cada vez más simples:

El segundo en que vi una estrella fugaz
Cuando vi a mi perra por primera vez
La flor naranja de mi jardin
El momento en que me di cuenta que ya no tenía pesadillas
El paisaje del mar, los cerros y una nube rara
La.luz que se encendió misteriosamente cuando pedí una señal
El regalo de encontrar a quien admirar
Y junto con eso, descubrir que el amor tiene mucho de admirar
Y poco de desmayos y suspiros.

En fin, descubrí que hay chispas, instantes, experiencias que se definen en un contexto mayor, que es el de encontrarse consigo mismo.

Te deseo el mejor de tus caminos: el tuyo.



viernes, 9 de marzo de 2018

QUE ES SER ESPIURITUAL

Si mencionamos o escuchamos la palabra ESPÍRITU/ESPIRITUAL/ESPIRITUALIDAD, lo primero que se nos asoma a la mente, es algo así como la imagen de un humito con forma de fantasma, una túnica, un halo, velas, un sahumador, un hombre barbudo o una señora con un punto en el entrecejo vestida preferiblemente con ropa hindú. A eso se le puede agregar cuadros de mandalas, cursos de milagros, gemas, un ambiente silencioso, el susurro como modo de comunicación, alfombra, pies descalzos y la música oriental. 

En fin, todos esos objetos de consumo que se pueden adquirir en cualquier tienda y que incluso se encuentran en los escaparates de los mismos negocios que venden objetos de magia negra.  

Ni se suele reparar en que decir "espíritu", tiene todo lo que de intangible y abstracto pueda existir. Lo "invisible2.

Espiritual es una acción constante en un sentido totalmente desapegado de resultados palpables pero sí destinados a producir sentido,  es un modo de vivir, un modo de balancear y valorar las cosas de esta vida. Espiritual es un modo de pensar, pero no un atuendo, no un sahumador ni un mantra. Todo eso se vende, se toca, se ve, se aprende o se compra. Pero espiritual es más bien empezar por estar por fuera de la forma, por fuera de lo visible, por fuera de lo que se consume, se usa o adquiere. 

De nada sirve un curso de milagros, ni aceites para untar, ni estatuitas de budas, elefantes de la suerte y angelitos para colgar. Las personas espirituales no se encuentran todas barbudas con túnicas. Es más, pueden estar vestidas con lo que todos visten, desprovistas simplemente de cantidades industriales de ropa para lucir modelo todos los días y con un temple que no necesariamente suene a agua que cae entre las piedras. 

Las personas espirituales incluso podrían tener un carácter de mierda, pero ser solidarias ante el abandono, ante el hambre, ante lo injusto, pero eso no las hace espirituales de por sí, puesto que su inteligencia apunta a ver por detrás de todo eso. Las personas espirituales comparten lo que tienen en su ropero, en su billetera, en su corazón. Riegan y derraman lo que tienen, lo piden, lo buscan, hacen en pro de un prójimo de forma anónima y da aún si no tienen nada. A su lado se siente la dimensión de lo que es verdadero. Y no hace falta disfrazarse con ropas de otra cultura para ser lo que se es. Espiritual sería casi en síntesis, eso: ser quien se es. O no fue Cristo el que dijo "soy el que soy?". Que creen que quiso decir con ello?

Por lo general, creemos que hay una fórmula muy nítida para alcanzar iluminación, cuando iluminarse no es más que poner a la luz lo que está oscuro, pero sobre todo, aceptar esa oscuridad como parte de nosotros. Y ojo, se nota cuando lo decimos de la boca para afuera. 

Las personas espirituales son las primeras en aceptar que han tenido vanidad, envidia, deseos, apegos y todos los defectos de la humanidad, pero el haberlos visto, les ha servido para corregirse y no para desterrar todo lo negro que cabe adentro de cualquier alma y decir "soy blanco, totalmente blanco", mientras arrastra su túnica por el suelo levantándola para que no se ensucie. En ese caso, solo cuida el merchandising.

Siempre que veo esas fotos de portada o de perfil con lucecitas y brillitos, siento escozor. No me acercaría ni loca a hacer una consulta allí. De ningún tipo. Menos si la persona es médica, tarotista, maga o se proclama sanadora de cualquier cosa. Los egos gigantes no me dan seguridad y alguien que disfraza su foto, -o directamente la cambia por un dibujito de determinadas características-, no se muestra nunca tal cual es. Es una caricatura de lo que quiere ser porque en el fondo, se desprecia.

La persona espiritual vive lo que predica y se ama a sí misma. Quien no se ama, jamás puede dar lo que no tiene por su ser: ni respeto, ni protección ni cuidado. 

Para dar una fórmula general, no hay nada de este mundo que le cree dependencia. No le interesan las cosas que se valoran mundanamente: ni el auto que se tenga, ni la ropa que se esté de moda, ni lo que todos vayan a ver o lean, la apariencia física, la aceptación de los demás, las carreras, los títulos nobiliarios, los cargos. No les interesa hablar todo el día ni escuchar todo el día. No son los paños de lágrima del resto ni la alfombra de los pies ajenos. Te puede lavar los pies, pero no se rendirá ante los de nadie. Tampoco son los que toleran cualquier cosa calladitos la boca. Suelen tener agrado por la gente sencilla, lo cual no es lo mismo que decir gente pobre, ni rica, ni nada. Sencilla: que no anda alardeando ni luciendo, ni en pose, ni con interés de que todos sepan de su trabajo, de sus éxitos, de sus logros, de lo que le pasó en el juanete al primo o al hermano.

La gente espiritual no anda en detalles, no distingue a los demás según las categorías por las que se suele dividir a la gente. Para la gente espiritual existen seres evolucionados o no tanto. Gente que sabe quien aún está en estado rebaño, justamente porque allí estuvieron alguna vez. En fin, la gente espiritual está fuera de todo, pero se mantiene adentro para poder empujar al mundo a mejorar. 

sábado, 3 de marzo de 2018

LA GENTE QUE (me) ENCANTA!

Me gusta la gente que no sabe ni lo que llevo puesto, aunque debo admitir que con los años, se me ha dado por liberarme de lo estrictamente formal o aferrado a la moda en diseño, color y modelo para la edad. Eso parece que convoca las miradas, justo al revés de lo que en otro momento, vistiendo como todos, quería atraer, aunque ahora sea por vieja zarpada.

Hoy puedo ponerme una capelina si me place o un poncho de seda lleno de los colores que se le ponen a los grafittis de la calle. Peso muchos más kilos que los que me preocupaba engordar y eso no me priva todavía de un postre, aunque me tenga que cuidar al menos para no sumar.

Soy mucho más selectiva de mis amistades, de mi entorno, de la gente a la que le enseño o no le enseño algo. Creo que es una responsabilidad elegir a quienes brindar un conocimiento que debe ser asentado sobre una base humana y no mercantil. Y eso se nota a dos millones de años luz. No me interesa ganar dinero formando mercaderes cuando se necesita alguien con vocación para ayudar y sanar. Para matricular banqueros de lo humano, está la universidad . Allí cualquiera que estudia, aprueba y está bien que así sea. Pero no soy una institución, soy mi decisión.

Me encanta la gente que se despega de los moldes y que por despegada, no se cree revolucionaria ni una excepción, que no hace bandera de quien es, sino que es. Que no chusmea, que no mira de reojo si le queda la pilcha mejor que al que pasa de frente y que no mide y especula con el "si te doy tanto, voy a recibir tanto o sé que me vas a favorecer en..."

Me encanta la gente que abre el corazón a quien no conoce, la que dice y hace, la que no promete sino que cumple.

Adoro a la gente sin vueltas, sin falsa humildad ni hipocresía o que finge bienestar y superación cuando se le ve todo lo contrario en cada gesto y en cada pose.

Admiro a los que se equivocan por exceso de dar y no de guardar, por generosos y confiados que están lejos de los que yerran por egoístas y egocéntricos.

Me encanta el que se sabe único pero no por ello se agranda, -una especie de rara avis que se encuentra como una aguja en un pajar-, la gente que no duda de lo que soporta, que se critica con justicia los defectos pero que con el mismo orgullo, conoce sus virtudes y no las esconde.

En definitiva, me gusta la gente que no tiene miedo de ser quien es, que no espera ser aceptada por todos, gustada por todos, bienvenida en todos lados. Megustan los que muchos llaman locos, pero que sin embargo, nos invitan a aflojarnos los tornillos de las paredes que se construyen en una sociedad que tiene mucho de consumo y poco de humano. -Gabriela Borraccetti-

lunes, 8 de enero de 2018

RECETAS PARA LA FELICIDAD

Solemos dar muchas explicaciones a nuestra infelicidad:
-que no tenemos la pareja que queremos,
-que no tenemos el trabajo que queremos,
-que tenemos problemas con nuestras familias,
-que los golpes de la vida,

y así una larga lista de dolencias frecuentes en una u otra medida en la vida de los que transitamos por esta Tierra.

Desde las series de cine, sobre todo las de tipo "novela", se nos empuja a creer que todo va a terminar bien simplemente esperando que sea el otro el que un día cambie o un accidente le haga comprender la realidad, o de ultima, que el destino ponga a la justicia de nuestro favor por arte de magia y nos reconozca como héroes y vencedores del mal y la injusticia.

A través de estos lavajes de cerebro, aprendemos a llevar una vida mediocre en la que damos por sentado que como los personajes de todo lo que vemos en la gran pantalla, los problemas son a la vida, lo que la sal a la comida. Pero hay gente que no puede comer tanta sal ni tolerarla y entra a buscar recetas ajustadas a su necesidad.

Son las menos, pero las hay.

Nos dan a todos la misma fórmula para vivir: ser exitosos en la carrera, el amor, un bello cuerpo y mucho dinero. 4 cosas que uno comenzaría a tener a partir del consumo: salir a todas partes, de vacaciones, comprando la mejor ropa, yendo al gym para estar en forma y así ser atrayente, comprar todas las cremas anti -lo- que- sea que haya, contar con un sinnúmero de amigos superficiales a los que no poder contarles lo vacíos que nos sentimos y una cantidad de ME GUSTA por los que algunos llegan a pagar.

Ser vistos o aplaudidos y aprobados por el otro, -empezando por los padres-, es TODO lo que en teoría podemos hacer para que nos elijan y la vida nos coloque en el podio de alguna vidriera en la que  el éxito nos aplauda sin hacer nada más que perseguir lo que nos dicen que es el camino a la felicidad. Cualquiera de esas vías propuestas por la sociedad y la cultura que hemos creado y aceptado como LA VERDAD, es aceptada como fórmula infalible. Y ni nos damos cuenta de hasta que punto!.

Sin embargo, en esta profesión que tengo, no dejo de observar que la mayoría ha metido ganas a aquello que jamás amó, -pareja, profesión, lo que fuere-, anoto una y otra vez a gente que deja los bofes en la máquina de abdominales y habla de salud cuando tiene una vida profundamente infeliz, que trabaja de gerente de no sé donde y muere de stress, o que es estrella de algún medio y se siente don nadie.

La última de las calamidades es pagar para que te den más ME GUSTA. Pero eso ni siquiera nos hace reaccionar para reconocer el punto de vacío en el que estamos y que hemos incorporado como lugar de destaque.

Lo que aquí escribo lo saben quienes lo han pasado y pudieron renunciar a sus anteriores aspiraciones para verlas como reales estupideces. Los que se animaron a dar el paso hacia sí mismos, reconocen que NADA  de estos recetarios les brindó felicidad. Quienes vivieron atados a su cuerpo, su fama, su reconocimiento, su "podio artificial",  no tuvieron nunca más que el efímero placer que el de verse reflejado en el espejo de la mirada de otro. Detrás de eso, el vacío de estar íntimamente solos.

Así, -y para no abundar con la larga lista de fallos en el formulario que llenamos para tener una happy life-, la vida no nos cierra porque la cosa no está en concurrir a las fiestas y los ritos en el pelotero, el cumpleaños, la navidad, el desfile, el after, las vacaciones y cualquier tipo de "happenning". Adquirir modismos, despreciar el propio idioma, la propia gracia, los propios atributos, rasgos, carácter, nariz, gustos, sensibilidad, grado de ira, enojos, respuestas naturales, muestras de disgusto y evitar desobediencias necesarias para adquirir libertad, nos fueron enjaulando en una caja en la que gana quien puede comprar una vida en vez de vivirla.

Nos peleamos con los demás para tener razón, culpamos al mundo de las injusticias y después señalamos los fallos del otro sin hacer mea culpa acerca de cuanto hemos colaborados para que algo nos suceda o haya reventado la vida a otro. Encontramos muchas justificaciones para nosotros, pocas para los demás. Y todo eso porque no somos conscientes de verdad ni en todo momento. Algo que por cierto también sería una utopía, pero sí se puede balancear si de vez en cuando nos mirásemos la cara oculta, esa que es un poco miserable y que todos llevamos dentro.

Se necesita de mucho valor para ser uno mismo, ser igual del derecho que del revés. Eso es mucho más valioso que llegar a ser millonario!!! Piénselo al menos!.

El mismo caso pero a la inversa es el del que se dedica 100%  a los demás para ser querido, se coloca en último lugar y espera llegar primero. No hay más que estas dos vías como para granjearse la infelicidad. De un extremo al otro, de la new age al egotismo, hay una gama intermedia que como siempre, se conforma con salud, dinero y amor.

Claro, uno cree saber quien es y que quiere: "quiero un buen auto, una casa, un buen trabajo, una buena pareja y con eso, ya me conformo". El problema es que si TODOS repetimos la misma receta, es porque algo está fallando: COMO A PERSONAS DIFERENTES, CON DIFERENTES GUSTOS, FORMAS DE SER O CARACTERES, se les generan las mismas espectativas?. Y lo peor es que ni eso nos deja ver que nuestros cerebros están lavados.

Para todos tiene que ser bueno...el yoga, la dieta vegana, la crema antiarrugas o cualquier cosa que se PONGA DE MODA, sin decir con esto que alguna de estas disciplinas sea mala en sí. Lo que es malo es cargar en ellas el secreto de la happy and wonderfull life. Felicidad enlatada para la venta y el consumo de la "autosuperación". A nadie se le da por pensar de que su camino no es el que otro transitó. Todos tratan de seguir recetas y ese sí señores, ES EL PROBLEMA DE LA INFELICIDAD.

La eterna espera del dinero que no llega nos hace meter la pata hasta la yugular porque hasta votamos pensando en que si lo que nos prometen es dinero, ahí vamos!.

No nos importa si queremos vivir siendo artistas. No nos interesa si somos sensibles y no hay un lugar para un alma de ese estilo en un mundo cuyo dios tiene la cara del dólar. No se nos cruza por la cabeza que sentarse a conversar con otro de cosas que tengan sentido, es mucho más pleno que plantarse en una mesa cada uno con su celular.

No pensamos que quizá nosotros no seamos proclives a tener pareja. Ni se nos ocurre evaluar en muchos casos si realmente nos interesaría ser gerentes de algún lugar. Solo aspiramos a las carnadas que como peces, perseguimos para ser pescados y sacados del agua.

Envidiamos al que vemos todo el día de fiesta, pero jamás imaginamos la soledad que siente porque tanto él que puede consumir como Ud. que no puede, padecen del mismo desencanto.

Sabe Ud. que sucede?: TODOS olvidan ser quienes son. Todos siguen patrones que nos alimentan TODO EL DÍA por vías que creemos que ni nos tocan ni nos influyen. Pero si Ud. es infeliz en algún sentido, sepa que es esclavo de ese juego como así también del juicio ajeno.

Tememos que alguien nos escuche gritar o plantarse en la cola del banco o del super para reclamar nuestro tiempo a los que se erigen en nuestros amos. Ni se nos ocurre carajear al médico porque nos deja en su sala de espera como si fuéramos muñecos sin vida, dispuestos a dejarlo todo para que nos atienda el dios de guardapolvo blanco. No se nos ocurre que tenemos un valor, una autoridad, una forma de ser. Solo leemos por todos lados que hay que ser políticamente correcto y no tomar nada en serio porque eso te da paz.

El silencio, callar el dolor que te causa que otro te pise el pié te da paz?. Por favor!

De verdad te da paz gritar en silencio hasta que se dignen a atender tu dolorque en una guardia médica?. NO. Pero te callás. De verdad te da felicidad un vestido nuevo?. No, pero lo pasas por alto. De verdad te creés más importante porque te pusiero más "me gusta" en una publicación"?. SÍ, pero te das cuenta de que no te dió felicidad.  De verdad te pensás un triunfador porque tuviste sexo con 700 en un día y vivís una vida sin verdadera compañía?. Ni lo querés pensar. Por ahí mejor te tomas un lexotanil.  De verdad pensás que pagar los impuestos es la meta de tu vida?. No, pero te deja tranquilo de que la "autoridad" tenga un motivo menos para encerrarte.

Van Gogh, Mozzart, Beethoven y una larga lista de genios con una vida bastante difícil, han tenido solo una cosa cuando la vida les pasaba terribles facturas: han tenido su fórmula secreta, su "hobby", -eso que en esta sociedad se desprecia porque es la amenaza más grande que puede encontrarse para el consumo-, y que está bien cercana al corazón. Tener una vocación o el deseo irrefrenable de hacer algo en concreto, tener las ganas de poner afuera lo que uno es por dentro, ser creadores de verdad, es haber llegado a conocer que es lo que somos, que queremos, que es lo que más nos importa,

Ya no necesitamos compañía como chupetes, alcohol para escapar, drogas para irnos lejos. No necesitamos viajar al otro lado del mundo para sentirnos gente de mundo. Podemos vivir en un cuadrado que allí colocaremos nuestro propio atril.

Parece muy tonto o muy fácil. Pero cuando pasás por el infierno y te quitan toda la bijou, los anillos de oro, la casa, el dinero, la familia, los hijos, la crema anti age, las cámaras de televisión o lo que sea que creas que has logrado para estar en alguna vidriera, queda algo inamovible que NADIE puede quirtarte. A ese "Algo", se llega después de todo el despojo al que la vida nos somete hasta que no nos vemos por dentro y nos prestamos atención.

Ya deja de importar si al otro le gusta mi carácter o no. Ya interesa un bledo si mi cuadro es considerado un objeto de exposición. Ya se cae la espectativa de gustar a todos y resulta mucho más eficaz el saberse poseedor de tal o cual gusto/don/modo de ser/carácter que puede encajar mucho, poco o nada en el mundo en que vivimos. Pero sabemos quienes somos. No nos mueve cualquier tormenta, ni nos mata la soledad. Tampoco nos preocupa no tener el romance que vemos en la tele ni esperamos que sea el destino el que nos salve: nos salvamos nosotros porque hemos comenzado a desobedecer al molde. Empezamos a conocernos.

Despertar no es abrir los ojos a otra realidad, sino cerrarlos para mirar por dentro.

Quiere ser feliz?: DESPIERTE, SEA QUIEN ES UD., VAYA POR LA VIDA QUE UD. QUIERE aunque todo y todos le digan que esto es una utopía. No lo descalifique, no lo calcifique, no lo desprecie, porque lo que Ud. desprecia de sí, lo desprecian los demás. 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

LOS CORDELOBOS Y TÚ

Nanina vivía con el lobo. Y el lobo tenía disfraz de corderito. Años se pasó dudando si eso que veía, era lobo o cordero, si era ella la que veía mal o si tenía un grave problema de discernimiento. Intentaba entender, razonar, deducir, inducir, caluclar, hacer estadísticas que le informaran que cosas podrían haber sucedido para que también, ella no estuviese confundida sino que el bicho no fuera ni lobo ni cordero sino cordelobo.

Seguramente el cordelobo, desarrolló una doble personalidad de la que se agarraba según la conveniencia. Cuando quería ser víctima, sus rulos blancos y suaves se mojaban de llanto y hacían sentir culpable a Nanina. Perocuando ts las quería hacer pagar, -por esas afrentas que la gente dual tiene y se crea pensando que se las ha creado el otro-, bajo los esponjosos ricitos blando y suaves, afilaba sus colmillos ocultamente relucientes.

Los años pasaron y Nanina vivió noches sin dormir pensando en como algo tan sencillo no podía entenderse. Habló con el lobo cuando lo veía lobo, habló con el cordero, intercambió con el dordelobo y nunca llegó a buen puerto. Todo lo que intentaba, le salía tan mal que se terminaba lastimando a sí misma por no saber a que clase de bicho se enfrentba.

Un día, cansada de llevar tantas heridas en el alma, supo que había que enfocarse en lo que sentía. Eso le había dicho que era egoísmo, pero el dolor era tan grande, que había que empezar a pensar en ser egoísta. Comenzaba a darse cuenta que eso era el cordelobo y temió convertirse en un especímen de semejante especia. Pero sabía que tantos años de esfuerzo por comprender, no los gasta un cordelobo por nadie.

Los cordelobos tienen certezas. Las Naninas dudan Y la duda puede volverlas mucho más grandes al final.

En síntesis, Nanina empezó a entender que lo que sentía, era lo único real, porque si uno no le da entidad de real a lo que siente, simplemente va cambiando de forma con cada pensamiento nuevo que tiene y mientras tanto se deja moldear como una plastililna a la que un día halagan y al otro pizan. El enojo se mezcla con el mal amor, lo bueno con lo destructivo y todo se convierte en un caos del en el que luego uno se pierde.

En un mundo donde se vive en la cabeza, tomamos corderos por leones, leones por lobos, osos por venados, yacarés por Pumas. Explícitamente tenemos confundido todo porque principalmente no nos conocemos a nosotros mismos. Nos deformamos porque nos enseñan a pensar. Pero a sentir y a dar lugar a lo que uno capta a través de sus radaderes, es como ser un pitecantropus.

Esperamos que sea el otro el que nos entienda, cuando no somos capaces de comprender que la única verdad es la que sentimos y no la que nos dicen que tenemos que sentir.

La infelicidad no es ser emocional. La infelicidad es ser cualquiera que se te cruce y te aconseje, cualquiera que te de una explicación según sus ojos, un remedio según su dolor, cualquiera que antes de hablar, no sienta tu dolor.

El fracaso no es otro que ser otro. No lo olvides

sábado, 29 de abril de 2017

HACER EL AMOR, TENER SEXO Y UNA SOCIEDAD EN LLAMAS CON RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS

Todos los días mueren mujeres en todos los países a manos de amantes, maridos, encuentros ocasionales y etc. 
Pedimos al estado, a la pareja, al marido o al tipo con quien estamos que nos trate bien. Sin embargo todos ellos son los causantes de guerras, desguaces y violencia. Las armas no las empuñan las mujeres, pero aún así, tenemos que ir un poco hacia atrás y  hacernos cargo de nuestras mentiras, cuyos efectos creímos piadosos pero son ahora devastadores. 

Este estado de cosas, no nació de un "brote" de locura, ni está aislado de un contexto mundial en el que parar vivir, hay que ser prácticamente de hierro, feroz y descarnado al punto de ver muertos en televisión y poder seguir comiendo. Nació de aplaudir la crueldad con la que se trató todo lo femenino, suave, fértil.

Esta es una cultura violenta que amenaza a todo el globo porque ha creado un estado de total falta de compasión, ternura, protección, cariño y empatía. La gente es arrancada de sus trabajos, hambreada, pistoteada en sus derechos, contada como si fueran cuentas de un collar y puestas en una planilla excell en forma de números y estadísticas.  Igual que el hombre que cuenta las mujeres con las que tuvo sexo.

Se arman guerras por un pozo de petróleo y se mete cianuro en la tierra para sacar millonarias ganancias para dos o tres, como se sacan las entrañas de un bicho por puro placer de un par de enfermos o se despellejan animales porque a algunos les place ponerse su piel o adoran ver como se quema su pelaje.  
Todo lo que sea receptivo como la tierra, bello como la naturaleza, paciente como una mujer que espera un hijo, cuenco que recibe la vida, cuenca de un río que corre con el agua que riega y fertiliza para que todo crezca, está en peligro de extinción. 

Pero como llegamos ahí?. Creando/criando/cocreando/participando/alimentando/aplaudiendo una cultura llena de agresividad.  Para  empezar, nosotras nos plantarnos por fuera de nuestra sensibilidad y natural tendencia a proteger a todo lo que está creciendo hasta desprotegernos a nosotras mismas. Nos transformamos en fingidoras profesionales de orgasmos y placer para hacerlos sentir bien, en objetos  sexuales y atractivos para cazarlos/casarlos. Con eso, pensábamos atraerlos para formar un hogar. Creíamos que dándoles lo que tanto querían, nos iban a amar. "Se van con otra si no lo hacés", y más vale que les des bien de "comer" en casa para que no te metan los cuernos, -cosa que les dejó creer que el apetito sexual era nuestra necesidad natural y no nuestro termor  a que nos dejen por otra. 

Es que en el fondo, nosotras sabíamos que así como no teníamos tantas ganas de ir a la cama sobre todo después del año de convivir, teníamos claro que afuera había otra que soñaba con tener un hombre en casa y estaría dispuesta a la misma treta con tal de no ser la soltera.  

El problema es que para ellos fué haciéndose un trofeo, -como vemos ahora provisorio-, pero para nosotras fué el comienzo del auto-engaño que hoy recogemos con dolor. Para ambos fué la mentira de disfrazar al sexo con amor, porque mientras los hombres reclaman lo primero, las mujeres nos quejamos por lo segundo. Nos hemos dejado confundir, hemos sido inconscientes, hemos mentido y noshemos mentido, sin tomar dimensión  aún de cuanto hacemos hoy en nuestra contra.  

Son miles de mujeres las que aplauden mensajes misóginos y eso es alarmante.  Tenemos lavado el cerebro, nos han educado por décadas bajo preceptos falsos de lo que es ser mujer mientras el hombre aún no cree que se han deglutido una cantidad alucinante de orgasmos fingidos por mujeres que no eran ninfómanas sino desesperadas de afecto y compañía.

Nos hicieron creer que amor era igual a sexo, por eso había que casarse con el que te hubiera desvirgado. Es como decir que solo te podés comer un chocolate a partir del día en que decidís obligarte a comértelo todos los días.  Pero la obligación es el antídoto del placer.
Aún no tenemos la más mínima consciencia de que fingirles los orgasmos alimentaba su ego. Llegamos a hacerles creer que ellos eran la causa de nuestra felicidad: "estar bien cogidas", era hasta un remedio para nuestra histeria, algo que por otra parte, salió de la mala e incompleta interpretación del psicoanálisis en chancletas que se difunde por toda la web a nombre de Freud.
Alimentando el mito del poder mágico que su miembro viril tenía sobre nosotras, se nos fué la mano sin entender ahora las consecuencias. Ellos fijaron su importancia y poder en el tamaño (de sus penes, de sus posesiones, de su crueldad), en cantidad de polvos al hilo (quitando importancia al ser humano que tenían en frente y dándole a lo sumo un número y putaje), en cuantas "minas" se habían volteado, (como se hacen los balances contables), y cual era más cruel que el otro en tomarlas y descartarlas como objeto:
"es un depredador",
"es un rompecorazones", 
"se las hace al brochet", 
"la partió como a un queso"
Esto remite/remitía al amor?. A ver alguien como una "comida", como un corazón desangrado?. O me van a decir que hablar amorosamente de alguien es decir que el fulano "se las enhebra" o que ellas "se mean de a chorritos por el campeón sexual" que "la tiene de oro"?

Todo dicho popular guarda sabiduría. Tenemos que revisarlos porque estos son unos de los pocos monumentos recopilados en este artículo para definir al falocentrismo a través de los cuales, entre machos, se felicitaban por el fruto de sus hazañas y cacerías. La cantidad, el dominio el poder y el distingo que creaba ser el "poronga", era el sello de ser un verdadero hombre. Ni siquiera un animal hace eso, pero bueh..., aquí estamos. Tratando de mostrarles que su crudeza no causa felicidad. Pero tenemos una ardua tarea: enfrentar un mundo en guerra, una forma de economía relacionada a la escalada del poder y el dominio, una forma de vivir egoísta y sin compasión, llenas de sangre en noticieros que se miran a la hora de comer o mirando a un jubilado que llora porque no tiene para comprar una fruta como algo normal. 

Nosostras,  participamos de este juego por no ser conscientes de que nos comportamos como cosas. Seguimos mirando a Tinelli y aceptando que información es ver Intrusos y novelas pedorras. Nosotras somos las que les damos rating a  las novelas del hombre rico que seduce a la sirvienta, rescata a la pobre mujer desdichada, cura la ceguera de una condenada a la oscuridad o hasta le devuelve la memoria o la vida con un beso. Dios nos libre!.
Pero algunas de nosotras empezamos a entender que no tenemos dueño, nos ponemos la pollera no para que la corten sino porque se nos canta y si pesamos 1000 kilos, también usamos calzas. 

Pero nos costó mucho sufrimiento y desdén empezar a quitarnos el lavaje de cerbro. Nos costó sobre todo entender (y nos cueta), que tener sexo NO ES HACER EL AMOR. 

Se hace el amor cuando nadie es objeto de nadie, nadie le finge nada a nadie, nadie es tan animal con el otro como para castigarlo cuando no tiene ganas.

Podemos follarnos a medio mundo pero hay que tener en claro que EL AMOR no viene por ese lado. El sexo es UNA ATRACCIÓN HORMONAL que encima hoy está en entredicho. Paradojalmente, la libertad sexual puede requerir que cerremos las piernas antes que un loco enfermo nos mate si no queremos acostarnos más con él.  Y si antes las abuelas te decían que no hagas nada antes del casammiento, hoy la cosa pasaría por no hacer nada a cambio de nada; de droga, de cariño, de promesas. 
Recuerda que amor no es sexo. Que no se canjea. Que no se finge. Difícil va a ser ser libre de cualquier cosa, -incluso sexualmente-, cuando somos esclavos de un sistema que se basa en la crueldad sobre todo lo que es tierno. 

lunes, 6 de marzo de 2017

MUJER


El siguiente  escrito, es un fragmento del libro "Teoría King Kong" de Virginie Despentes, una ex prostituta que decidió escribir y revolucionar. Aquí lo que nos dice de un modo claro, conciso, rotundo.


Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.


Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía. Simplemente, yo no formo parte de ellas. Seguramente yo no escribiría lo que escribo si fuera guapa, tan guapa como para cambiar la actitud de todos los hombres con los que me cruzo. Yo hablo como proletaria de la feminidad: desde aquí hablé hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy. Cuando estaba en el paro no sentía vergüenza alguna de ser una paria, sólo rabia. Siento lo mismo como mujer: no siento ninguna vergüenza de no ser una tía buena. Sin embargo, como chica por la que los hombres se interesan poco estoy rabiosa, mientras todos me explican que ni siquiera debería estar ahí. Pero siempre hemos existido. Aunque nunca se habla de nosotras en las novelas de hombres, que sólo imaginan mujeres con las que querrían acostarse. Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado. Incluso hoy que las mujeres publican muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico sea desagradable o mediocre, incapaces de amar a los hombres o de ser amadas. Por el contrario, a las heroínas de la literatura contemporánea les gustan los hombres, los encuentran fácilmente, se acuestan con ellos en dos capítulos, se corren en cuatro líneas y a todas les gusta el sexo. La figura de la pringada de la feminidad me resulta más que simpática: es esencial. Del mismo modo que la figura del perdedor social, económico o político. Prefiero los que no consiguen lo que quieren, por la buena y simple razón de que yo misma tampoco lo logro. Y porque, en general, el humor y la invención están de nuestro lado. Cuando no se tiene lo que hay que tener para chulearse, se es a menudo más creativo. Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss. Yo soy ese tipo de mujer con la que no se casan, con la que no tienen hijos, hablo de mi lugar como mujer siempre excesiva, demasiado agresiva, demasiado ruidosa, demasiado gorda, demasiado brutal, demasiado hirsuta, demasiado viril, me dicen. Son, sin embargo, mis cualidades viriles las que hacen de mí algo distinto de un caso social entre otros. Todo lo que me gusta de mi vida, todo lo que me ha salvado, lo debo a mi virilidad. Así que escribo aquí como mujer incapaz de llamar la atención masculina, de satisfacer el deseo masculino y de contentarme con un lugar en la sombra. Escribo desde aquí, como mujer poco seductora pero ambiciosa, atraída por el dinero que gano yo misma, atraída por el poder de hacer y de rechazar, atraída por la ciudad más que por el interior, siempre excitada por las experiencias e incapaz de contentarme con la narración que otros me harán de ellas. No me interesa ponérsela dura a hombres que no me hacen soñar. Nunca me ha parecido evidente que las chicas seductoras se lo pasen tan bien. Siempre me he sentido fea, pero tanto mejor porque esto me ha servido para librarme de una vida de mierda junto a tíos amables que nunca me habrían llevado más allá de la puerta de mi casa. Me alegro de lo que soy, de cómo soy, más deseante que deseable. Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, ésas a las que los hombres no les hacen regalos, ésas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa, las que querrían ser hombres, las que se creen hombres, las que sueñan con ser actrices porno, a las que les dan igual los hombres pero a las que sus amigas interesan, las que tienen el culo gordo, las que tienen vello duro y negro que no se depilan, las mujeres brutales, ruidosas, las que lo rompen todo cuando pasan, a las que no les gustan las perfumerías, las que llevan los labios demasiado rojos, las que están demasiado mal hechas como para poder vestirse como perritas calentonas pero que se mueren de ganas, las que quieren vestirse como hombres y llevar barba por la calle, las que quieren enseñarlo todo, las que son púdicas porque están acomplejadas, las que no saben decir que no, a las que se encierra para poder domesticarlas, las que dan miedo, las que dan pena, las que no dan ganas, las que tienen la piel flácida, la cara llena de arrugas, las que sueñan con hacerse un lifting, una liposucción, con cambiar de nariz pero que no tienen dinero para hacerlo, las que están desgastadas, las que no tienen a nadie que las proteja excepto ellas mismas, las que no saben proteger, esas a las que sus hijos les dan igual, esas a las que les gusta beber en los bares hasta caerse al suelo, las que no saben guardar las apariencias; pero también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen grande, ni son agresivos, los que tienen miedo, los que son tímidos, vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que son delicados, calvos, demasiado pobres como para gustar, los que tienen ganas de que les den por el culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los que tienen miedo por la noche cuando están solos.

sábado, 4 de febrero de 2017

QUE SE LLEVA REALMENTE EL LADRÓN CUANDO HURTA?


Cuando alguien hurta dinero, contenido, una media o un lápiz, tiene que ver con sentirse en falta, con proyectar en el otro algún tipo de poder/saber que se considera en falta en sí mismo pero se envidia en el Otro.

En psicoanálisis, la "envidia de pene", -eso que tiene el otro y yo no tengo-, hace referencia no a un genital, sino al símbolo fálico, al obelisco representante del poder y al atributo alrededor del cual se teje cada historia individual, en contraposición a lo que se considera "la falta". El tener y la falta son, en definitiva, un modo de construir la propia identidad. Cada uno creer tener algo y cree estar en falta de también de algo. Lo que se tiene es el falo, lo que falta es producto de la castración.


El término la castración, -los seres considerados castrados-, remite a lo femenino por la misma razón por la que una niña espera que "le crezca" lo mismo que tiene su hermano, y de entrada y por tal motivo la mujer, comienza su definición desde la falta. No es ilógico que se la trate como un inferior, se le pague menos y se la muela a golpes.

Cuando alguien proyecta en otro al falo, tiene la tentación de robárselo si se siente castrado e impotente. El robo es una manera fácil de hacerse del poder del otro para erigirlo como propio. Por supuesto, hay muchas otras más significaciones para esto que es solo "la puntita" de una cuestión más compleja. Sin embargo prestemos atención: la impotencia de quien sustrae algo, es la del ladrón que no quiere aceptar su natural falta y desea poder mostrar a los demás una potencia/saber/poder que no es suya. El ego es siempre el factor por el cual se vanagloria la imagen. Pero en la imagen, siempre está la trampa y siempre el velo que cubre la falta.

jueves, 2 de febrero de 2017

EL MUNDO DEL SENTIMIENTO EN EL RÍO DEL OLVIDO

En años de profesión, voy observando que lo que llamamos "cura", va en un sentido sumamente peligroso. El ser humano es tratado psicológicamente como si fuera un papel en blanco al cual dirigir el dedo índice y señalar lo que está bien sentir, si es lógico, ilógico, normal productivo, sensato o improcedente, útil o inútil.

El daño que se inflige a las personas haciendo cirugía mayor en su alma, consiste actualmente en procurarle un reordenamiento de sentimientos en base a razones: lo que hay que olvidar, lo que hay que dejar de lado, lo que es importante, lo que no, lo que hay que superar, lo que es normal, lo que es conveniente, lo que hay que poner en primer plano, lo que hay que repetirse, a donde hay que concentrarse y en qué situaciones hay que hacer de cuenta que algo o alguien no existe!!!...

Si a eso le sumamos las autoafirmaciones, los decretos, mantras y una cantidad de cassettes automáticos que evitan la reflexión, estamos sinceramente condenados a caminar eternamente pisoteando nuestros problemas, algo muy distinto a resolverlos.

El asunto es que la razón, los actos de voluntad y el deber, no pueden contra lo que se siente. Lo que sentimos pertenece al terreno de lo subjetivo y querer curar algo que es natural tener, -subjetividad-, es como querer operarnos de un brazo porque consideramos que solo ese sirve y con uno solo nos basta.

Por otro lado, querer llegar a dominar la vida en base a pura objetividad y amputando partes de nuestro ser, -incluso de nuestra historia por considerarla un apéndice innecesario, un estorbo o algo que en teoría no se puede solucionar, como si no fuese posible leer un cuento por segunda o tercera o milésima vez y encontrar detalles que nos cambian la mirada-, es como querer salir caminando sin piernas, sin saber de donde venimos y por qué elegimos el camino de ir hacia donde vamos.

La actual forma de tratar el dolor psíquico, es hacer de cuenta que nacimos hoy y que tenemos una nueva vida. Y bajo ese principio se orienta a las personas a desconocer por qué son quienes son. Como llegaron hasta aquí y como poder cambiar.

La razón y la fría lógica que se recibe como orientación y remedio en una terapia de este tipo, es además la razón de un "otro" que se coloca en una posición de poder y de saber frente al paciente, ordenando en su mente lo que para él es prioritario y desoyendo el dolor que por supuesto, no siente en sí mismo ni padece. Esa forma de curar suena más a un padre que formatea la vida de su hijo, que un terapeuta que sana.

Sanar no es ordenar, no es señalar lo que se debe y lo que no. Tal como en la medicina, si uno no busca la raíz del mal, nos convertimos en consumidores de parches, en receptores de recetas, consejos o pastillas para tapar lo que nos pasa. Tapamos síntomas, tapamos recuerdos, dolores y tiempo; los borramos como se borran los errores ortográficos con una goma de borrar sobre el papel. Pero el magullón en la hoja, en el alma o en el cuerpo, queda y la causa sigue viva escondida como la Hidra en el fondo de nuestra caverna psíquica.

Esa forma de sanar lo que fuere, cuerpo, alma o psique, es la que causa los mayores problemas en esta humanidad que olvidó detenerse, observarse, pensar, respetarse y concederse tiempo para comprender y saber de sí lo que hoy cree saber de los demás.

Hoy no hay tiempo para los duelos, porque tal como lo indica la palabra duelo-dolor, esto lleva tiempo para tramitar y el tiempo es dinero. El dolor se ha catalogado como algo "anormal" cuando en realidad es la única forma de alarma que nos advierte que tenemos que parar a ocuparnos de nosotros.

La palabra superación pasó a ocupar el lugar de la palabra elaboración y pasamos por encima todo lo que tendríamos que tratar con respeto. ¿No pasa eso acaso también con los viejos, con los niños, con todo lo que demanda TIEMPO?.

Hoy hay que pararse enseguida ante cualquier caída para seguir corriendo aunque no sepamos hacia donde ir. En el trabajo se te puede morir un hijo pero tenés que superarlo. Es mal mirado aquel que necesita reponerse a un problema y es puesto en el lugar del "haber" contable cualquiera que esté pasando por una crisis o incluso por algo que le convierta en un ser humano. Desde un embarazo hasta una preocupación familiar, son tildados para el día de mañana saber a quien despedir primero.

El reino del pum para arriba y de la cultura feliz, se ha erigido en un modo de vida, una moda a la que tememos desobedecer para no quedar "afuera".  Hay que decir siempre y ante todo, que uno está re bien!, viste?, y no nos tomamos un minuto para llorar, porque eso es debilidad y además pone en fuga a todos los que nos rodean mientras somos máquinas de reir y sacarnos selfies.

Han amputado todas nuestras reacciones naturales, han enterrado nuestras dudas y han señalado al mundo emocional como si fuera una basura a descartar. La psicología se ha puesto más mágica y fast y pululan los consteladores, couchers (como si fuese el alma cuestión de entrenar), los neuropsicólogos que nos toman como un cacho de nervios y neruonas y los chamanes que con dos simples pasos de baile, te elevan a la categoría de ser metafísico. Algo genial para el ego, mortal para el alma.

Demonizaron al remedio más efectivo de la palabra para asegurar que la cura de Freud, de Jung y de los psicólogos profundos, no sirve. No sea cosa de que pidas uno de esos por la obra social y tengan que pagar por mucho tiempo un tratamiento que a ellos les lleva más dinero del que están dispuestos a invertir por tu alma.

La cultura, la ciencia y los que tienen el poder de decidir sobre el destino de todos, formatean el cerebro y las creencias de todos, entronizando a los popes que llevan a consumir y a vivir de la superficie. Los estudios para sanar el alma son cursos de unos meses y las terapias son fast.

Lustramos un poco, maquillamos otro tanto y váyase..., para volver a enfermar, vovler a pagar y volver a irnos solo un poco más ordenados de como vinimos.

Claro, así seguro que Ud. sentirá que es su culpa. ¿Como no responde a ningún tratamiento?. ¿Que clase de bicho raro es Ud.?

Mientras tanto, se va convenciendo y haciendo a la creencia de que sin dudas, Ud. es la rareza, el Cuasimodo al que no le hacen efecto los mantras y las fórmulas que le dieron para remediar su dolor, junto con las palabras del psicólogo que le hablaron de lo que debe hacer o practicar en lugar de escucharle. Y después de todo, debe ser cierto que es su cabeza resistente a todo trataniento, porque a fulanito se lo ve feliz y yo aún, -piensa para sus adentros-, me siento mal. No es cierto?.

Claro, lo que le faltaría conocer es que fulanito, igual que Ud.,  usa la misma máscara feliz para que no se le note la tristeza.

No es en vano que hoy se repita el lema ese que dice: como te ven te tratan, si te ven mal, te maltratan. Se ha tomado esto como sabia receta cuando lo único que hace es maquillar la apariencia, la superficie, porque adentro...,  adentro podés estar podrido, amargado, enojado, triste!, pero que no se note. Muy bueno para televisión, muy malo para el alma.

Por lo general, la cura está donde nos dicen que no está. Hemos creído tanto que no tenemos que hablar del dolor que hoy nos reunimos solo si son festejos y hasta en los velorios, hay menos gente. La cultura de la felicidad es en realidad un cáncer que pretende dejar en el tártaro las comunes penas, las dudas, las lágrimas, los traspies, la historia dolorosa, los obstáculos, los miedos. Pero deja de lado todo eso, convéncete o déjate convencer de que eso es debilidad a superar y salta por encima de tus problemas. Del otro lado estará la muralla contra la que volverás a rebotar.

El primer paso para sanar, es aprender a respetar lo que uno siente.  Y lo que no resulevas en tu interior, no se irá posando para la foto que publicas con tu mejor sonrisa. Eres un ser hecho de tiempo y palabras. Y el tiempo no es solo pasado, ni solo presente, ni solo futuro. No lo olvides.
                                                                                                       -Lic. Gabriela Borraccetti-

sábado, 14 de enero de 2017

EL PENSAMIENTO BINARIO: EL ETERNO CONFLICTO

Estamos inmersos desde que nacemos en una forma de pensar que divide las aguas en dos: derecha e izquierda, día y noche, blanco y negro, bueno o malo, a favor o en contra. Todo se trata de un versus que lo que primero levanta, es la autocrítica y favorece la proyección. Si hay algo que es erróneo o equivocado, estará automáticamente de la vereda de enfrente, generándose así un péndulo cuyo movimiento será de un polo a otro sin jamás verificar si existe algo dentro de la vereda que uno habita, que sea causa del problema que nos enfrenta.

Otra trampa es la del mal menor, un sucedáneo que se utiliza para poner parches cuando no queremos hacernos cargo de que, aunque sea menor, es mal. Digamos que es el método lento pero seguro para terminar en la vereda que tanto criticamos. Pero lo utilizamos porque la consciencia tiene menos trabajo y se tranquiliza conque hace mal, pero poquito.

Con el tiempo, poquito más poquito, hace un mucho. Y cuando ya es mucho, sin darnos cuenta, nos cruzamos de vereda y defendemos con igual fruición nuestra necedad.

Por entre las rendijas de este modo de pensar, se escurre algo que se llama CONSCIENCIA, y si bien se la relaciona con otro versus/polaridad/vereda que se define en términos de consciente e inconsciente, no hay que olvidar que la consciencia es un recorte de la realidad y lo inconsciente su total falta, siendo la consciencia en tanto toma de conocimiento, iluminación y esclarecimiento, la única forma de ir recortando pequeñas porciones de inconsciente para ser llevadas e integradas a ese sistema llamado consciente en el que podemos delimitar las cosas y entenderlas mejor.

En síntesis, la palabra consciencia puede prestarse a confusión cuando se la usa como mecanismo de conocimiento o como el lugar "topográfico" a donde va a parar algo que pasó por ese mecanismo.

Hacer consciente lo inconsciente es un eterno proceso que no puede estancarse. Cruza de vereda a vereda todo el tiempo en búsqueda de una SÍNTESIS mayor. Se sale del pensamiento binario de blanco y negro y corta el péndulo. Nos señala que lejos de proyectar, hay que ver cual es el punto en que nos equivocamos. Esto no evita que exista otra vereda, pero sí evita que nos pasemos la vida reaccionando contra algo cuya solución, está muchas veces dentro de la misma esfera de acción.

Yo no voy a solucionar mis problemas de pareja matando a mi cónyuge. Eso es una mentalidad binaria. Tampoco voy a remediar una grieta pidiendo al otro que cambie porque yo se lo digo, lo acuso o lo juzgo.

Lo más lógico será encontrar la razón por qué elegí un compañero/problema/conflicto/situación/enturnto como ese y descubrir así que quizá haya sido lo mejor que pude hacer para no hacerme cargo de mi propio problema.

Cuando hacemos CONSCIENCIA, hallamos que el centro del conflicto no es lo opuesto, sino algo muy diferente que se encuentra por lo general en un problema no enfocado y que ha quedado por fuera de la díada correcto-incorrecto. Descubrir eso, implica permitir salir del lugar de la "reacción", del lugar de devolver la agresión, el contraargumento, el péndulo y la rueda del hamster.

Si no podemos ver que quizá el centro de un problema está en otro lugar, -o incluso está compartido-, viviremos repitiendo el vaivén pendular, dando tontas vueltas y eternamente enzarzados en batallas de buenos y malos que existen porque nos encargamos de alimentar esa lógica tan escasa de acción y reacción.

 Por algo el símbolo del yin y el yang, tiene un punto negro en el lado blanco y uno blanco en el negro y aunque nos hagamos los eruditos espirituales, lo usamos solo para ilustrar nuestros muros o redes sociales.

Hay que animarse a cuestionar lo que nos venden como conflicto en el cual lo fabuloso, limpio y blanco está de un solo lado, porque en esa presentación se esconde el veneno de un versus que no suele ser más que una distracción. Y así es como aprendemos a pensar y a tragar, -no analizar ni buscar mayor conocimiento-, todo lo que escuchamos.

Lo que no se cuestiona, vive y pervive y se desplaza a otros conflictos que tarde o temprano, en el modo binario de pensamiento, hace que el péndulo pase como destino y condena segura de un extremo al otro sin haber aprendido absolutamente nada. Y si no, a las pruebas me remito en temas históricos, en las sucesiones del poder, en cuestiones de pareja.

Cada vez que veas dos polos en claro conflicto, desconfía. Con eso, habrás dado al menos un paso en favor de un centro que quizá sea mucho más importante que el versus superficial con que te estás entreteniendo.

Además, con esto, estarás dando posibilidad a que algo nuevo se manifieste en tu vida y en cualquier ámbito de la vida que parezca ser una monótona sucesión de repeticiones sin solución. DONDE NO HUBO SOLUCIÓN, HUBO REPETICÓN. Recuerda esto.

sábado, 7 de enero de 2017

QUE TE DEJARON LOS REYES EN PSÍMBOLOS


Cuando era pequeña, solía preguntarme si aquello que pensaba acerca de casi cualquier cuestión, era tan cierto e inamovible que sería capaz de sostenerlo por siempre. Esa era la única forma de revisar si mis razonamientos o deducciones, eran de fiar. Era el modo de mantenerme en un lugar lejano al de la certeza aunque cercano a mi verdad, tratando con ello de equivocarme menos que los adultos, cuyo único argumento, -según mis observaciones hasta aquel momento-, me hacían pens...ar que imponer algo tan solo "porque soy grande y sé más que vos", era simplemente algo muy poco confiable.

Me preocupaba mucho el futuro y quien fuera a ser yo. Detestaba la idea de que mis hijos me vieran como un bodoque sin fundamentos, sin criterio ni sensibilidad y practicaba la duda antes que el mandato. A ver si terminaba por convertirmer en eso que tanta bronca me daba!.

Entonces, ante cada tema que creía importante, me decía: "esto que pienso hoy, lo voy a pensar aún cuando sea grande?". De ser la respuesta negativa, entonces evaluaba otras opciones. Cuando uno sabe que por hacerse mayor va a ver las cosas de otro modo, entonces uno no debe engañarse. Y se ve que estaba bastante consciente de ello. Demasiado, quizá.

Entre las preguntas más fundamentales, estaban la de la existencia de dios, la muerte, los perros, su alma y las muñecas. ¿Me gustarían tanto por siempre?, o cuando creciera, ya pasarían a ocupar un cajón y el olvido?.

Es que amaba tanto a mis pequeñas que no solo dormían conmigo. Cada una hablaba y tenía personalidad, pensamientos y respuestas que parecían surgidos de un lugar que no era "yo". Gracias a eso, pensaba que eran seres independientes de mí y que sería un horrible monstruo si las olvidara algún día. Que clase de frialdad tenía que tener alguien para archivar tanto juego?. Cual sería mi desagradecimiento por tantas horas de compañía y aprendizaje?. Tan ingrato es el corazón de la gente que al ir apagando velitas, se olvidan de lo que es realmente importante?. Entonces sentencié: JAMÁS VAN A DEJAR DE GUSTARME LAS MUÑECAS.

Y tuve razón. Nunca dejaron de gustarme. Es el día de hoy que si salgo a comprar algo para mis nietos, tengo que pensar que lo primero es regalarles criterio, porque si no, lo primero que tiendo a llevar, es uno de esos compañeros inestimables que se apropian de un pedacito de corazón. Aunque sigo dudando si el criterio lo adquirí antes o después de mi primer muñeco. <3
Felices Reyes para tod@s!!!