sábado, 7 de enero de 2017

QUE TE DEJARON LOS REYES EN PSÍMBOLOS


Cuando era pequeña, solía preguntarme si aquello que pensaba acerca de casi cualquier cuestión, era tan cierto e inamovible que sería capaz de sostenerlo por siempre. Esa era la única forma de revisar si mis razonamientos o deducciones, eran de fiar. Era el modo de mantenerme en un lugar lejano al de la certeza aunque cercano a mi verdad, tratando con ello de equivocarme menos que los adultos, cuyo único argumento, -según mis observaciones hasta aquel momento-, me hacían pens...ar que imponer algo tan solo "porque soy grande y sé más que vos", era simplemente algo muy poco confiable.

Me preocupaba mucho el futuro y quien fuera a ser yo. Detestaba la idea de que mis hijos me vieran como un bodoque sin fundamentos, sin criterio ni sensibilidad y practicaba la duda antes que el mandato. A ver si terminaba por convertirmer en eso que tanta bronca me daba!.

Entonces, ante cada tema que creía importante, me decía: "esto que pienso hoy, lo voy a pensar aún cuando sea grande?". De ser la respuesta negativa, entonces evaluaba otras opciones. Cuando uno sabe que por hacerse mayor va a ver las cosas de otro modo, entonces uno no debe engañarse. Y se ve que estaba bastante consciente de ello. Demasiado, quizá.

Entre las preguntas más fundamentales, estaban la de la existencia de dios, la muerte, los perros, su alma y las muñecas. ¿Me gustarían tanto por siempre?, o cuando creciera, ya pasarían a ocupar un cajón y el olvido?.

Es que amaba tanto a mis pequeñas que no solo dormían conmigo. Cada una hablaba y tenía personalidad, pensamientos y respuestas que parecían surgidos de un lugar que no era "yo". Gracias a eso, pensaba que eran seres independientes de mí y que sería un horrible monstruo si las olvidara algún día. Que clase de frialdad tenía que tener alguien para archivar tanto juego?. Cual sería mi desagradecimiento por tantas horas de compañía y aprendizaje?. Tan ingrato es el corazón de la gente que al ir apagando velitas, se olvidan de lo que es realmente importante?. Entonces sentencié: JAMÁS VAN A DEJAR DE GUSTARME LAS MUÑECAS.

Y tuve razón. Nunca dejaron de gustarme. Es el día de hoy que si salgo a comprar algo para mis nietos, tengo que pensar que lo primero es regalarles criterio, porque si no, lo primero que tiendo a llevar, es uno de esos compañeros inestimables que se apropian de un pedacito de corazón. Aunque sigo dudando si el criterio lo adquirí antes o después de mi primer muñeco. <3
Felices Reyes para tod@s!!!

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