jueves, 25 de agosto de 2016

3 COSAS QUE NO DEBES DEJAR DE LADO AL TOMAR UNA DECISIÓN

A cada momento la vida nos pone frente a decisiones que en muchos casos, eludimos.

Contestar a alguien, confrontar cuando no estamos de acuerdo, elegir entre el camino de la conveniencia o de la consciencia, son unas pocas de las tantas situaciones que nos obligan a definirnos y pagar el costo que implica descartar algo para elegir una opción.

Por cada elección que realizamos en nuestra existencia, hacemos una especie de balance que no siempre resulta grato, puesto que aquello que quedará del lado de afuera del círculo que enmarca nuestra personalidad, es muchas veces una característca a la que aspiramos aún si no se trata de una cualidad que respeta nuestra esencia. Todos quisiéramos ser de amianto, insensibles ante el dolor o irreverentes ante la culpa. Algunos quisieran parecer a superman, otros imitar a la mujer maravilla y otros más a santos o gurués; no obstante, en una personalidad balanceada, no hay extremos, menos imitiaciones y por eso hay algunas preguntas básicas que haríamos bien  en responder antes de descartar un camino y elegir tomar posición. .


1: Soy LIBRE de decidir?

Cuando tenemos una disyuntiva, no siempre somos tan libres como creemos: nos acucian las voces de nuestros padres, de la sociedad y de lo que "se dice" que hay que tener/ser/parecer feliz.
Solemos buscar muchas veces la dicha, la aprobación o el éxito siguiendo "mandatos" que poco tienen que ver con lo que en realidad nos entusiasma. Por lo tanto es bueno revisar todo lo que se interpone en en la mente como cuestionamiento al propio deseo, debiendo saber si ese argumento es algo realmente válido o algo que se desprende de la culpa o del prejuicio.



2-Lo que voy a decidir, es un paso en dirección a ser quien quiero ser?


Cada decisión es un paso y cada paso construye nuestra identidad. Si lo que voy a hacer me avergüenza, denigra o disfraza, definitivamente el resultado será convertirme en alguien con doble faz que libra una batalla con dos frentes: uno interno, entre una y otra cara-, y otro externo para tratar de convencer y convencernos de que hemos hecho lo correcto. Al final terminamos siendo esclavos de esa impostura, ya que de tanto falsear nuestra verdadera identidad, terminamos por identificarnos con nuestro invento. Pasado un tiempo considerable de llevar la máscara, no sabemos que responder cuando alguien nos pregunta: QUE TE HARÍA REALMENTE FELIZ?. Y sí, hace mucho que no somos nosotros y nos hemos perdido en el camino de las elecciones.


3-Tomo la decisión que tomo con vistas a dar marcha atrás?


En muchos casos, nos imponemos algo que es correcto pero a último momento, llevados por la inseguridad y poca autovaloración, reculamos y cedemos a un impulso que sabemos será motivo de arrepentimiento. En este caso no queremos pagar alguna consecuencia que por el momento, resulta mucho más importante que nosotros mismos.  Poner la vara alta para no poder llegar y dar recurrentemente marcha atrás, genera un sentimiento de fracaso que a su vez  transmite una enorme volubilidad. De este modo, nos volvemos poco confiables para nosotros y obviamente para los demás, cayendo en un círculo vicioso que va de la autocompasión a la autodenigración. Ante esta situación habría que hacerse el favor de no ponerse varas o hacer un gran esfuerzo para autosuperarnos.


Si has evaluado mínimamente estas 3 opciones, lo único que te queda es NO AUTOENGAÑARTE!. 



martes, 5 de julio de 2016

5 COSAS QUE HABLAN CLARO DE UN EGO INSUFRIBLE

1- TE ENORGULLECEN LOS HALAGOS
Si te levanta el ánimo lo que los demás vean en tí, es porque predomina en tu interior una dependencia al aplauso y una pobre valoración genuina de tus capacidades.


2-CONSERVAS CIERTOS LAZOS PORQUE TE HACEN SENTIR IMPORTANTE
Aunque cierta gente no te llame la atención, te parezca sosa y falta de sinceridad, conservas el lazo porque ha elegido halagarte y deshacerse en piropos que decides creer. Capturad@ en tu ego, necesitas al menos esa dosis de admiración ya que  "PEOR ES NADA" o "TODOS NECESITAN UN PERRO QUE NOS MUEVA LA COLA". La autoestima devaluada y un gran complejo de inferioridad se abaten detrás de este gesto.


3-TE JACTAS DE QUE NADA TE AFECTA
La búsqueda de una imagen dura y el adorar extirpar vestigios de sensibilidad en las respuestas emocionales, son un refugio al pobre ego que se nutre solo de la mirada y la opinión del otro. El problema es que la real protección y la evitación de todo sufrimiento, no llegan a partir de una "postura" o de una desconexión afectiva, -lo que consume mucha energía en represiones y bloqueos-, sino de una aceptación de los propios límites y dolores.  Es imposible protegerse falsificando una postura y menos siendo inmune al lado sensible de la vida. Si no, prueba con anestesiar tu mano y ponerla en aceite hirviendo. Al finalizar el efecto anestésico, veras que la realidad te trae un gran dolor.

4-HACES GALA DE SER DIRECT@ CUANDO EN REALIDAD ERES HIRIENTE
Los que necesitan remarcar el famoso "yo digo lo que siento", suelen ser personas que desean de-mostrar su frontalidad siendo hirientes. Son conscientes de que lo que están diciendo es una punta de lanza clavada en el otro pero como para no hacerse cargo de su ira, deciden disfrazar esta puñalada de una cualidad aceptable como lo es el es decir algo en la cara en lugar de por la espalda.



5-YO SOLO DIGO LA VERDAD!

Quienes se sitúan en este pedestal, están decretando con su propio y único voto, que el resto está equivocado, confundido o es inferior. Para afirmar que lo que se dice es lo único que debe ser tomado en cuenta, se debe autoproclamarse fuera de toda duda, falencia e imperfección humana, es decir que necesitan colocarse en el lugar de dios. Vaya personalidad delirante, no?.


Como siempre, la inflación del ego, está detrás de todos estas máscaras que utilizamos para tapar todo aquello que nos parece deplorable: orgullos, miserias, dependencias, inferioridades, narcisismo e infantilismo en los que se ha quedado atascado nuestro ego.

martes, 28 de junio de 2016

10 COSAS QUE TE PASAN CUANDO EMPIEZAS A ENCONTRARTE

1- Puedes disfrutar estando a solas. 

Se convierte en necesaria la propia intimidad y se busca activamente todo aquello que podemos hacer cuando nadie nos molesta.


2-Dejas de depender de los aparatos y puedes "desconectarte" de los chupetes electrónicos.

Cuando bajamos la ansiedad social, empezamos a conectar con nosotros mismos.


3- Comienzass a buscar actividades que te produzcan placer y que concentren tu energía en la belleza, la cultura, la naturaleza y el crecimiento interno. 

Pintar, leer, y sobre todo crear un ambiente acogedor, lleva implícita la necesidad de poner afuera el sello interno. Con la creatividad se potencia la sensación de estar "en eje".


4- Comienzas a elegir los lugares a donde ir, con quienes salir y a quienes borrar de la agenda. 

Ya no tienes deseperación por ser invitad@ a fiestas, salidas y actividades. Eliges tus compañías según afinidad y dejas por completo de lado las conveniencias. Lo genuino se vuelve el punto para poder ser significativo.


5- Encuentras belleza en cosas que antes ni mirabas

Te detienes a observar la vida. Ya no es cuestión de correr sin ver, sino de caminar para disfrutar.


6-No te aferras a la moda, a los mandatos parentales ni sociales. Es más importante ser vos que parecerte o pertenecer. 

Ya no estás dispuesta a sacrificar tus piernas y tu columna por los zapatos de moda, a morir apretada en un jean o sufrir porque tu trasero no entra en el pantalón. Ya no te acomodas al afuera sino que acomodas al afuera para sentirte bien.


7-La edad empieza a importar poco.

Ya no miras el calendario para vivir. Simplemente eliges que es lo que te hace bien, que es lo que te hace feliz y lo pones en práctica. La juventud es un estado del alma.


8-No finges tus orgamos.

Ya no hay que fingir placer: sabemos exactamente lo que queremos y lo pedimos. No hace falta demostrar que somos panteras en celo 24 horas. La mujer que ha encontrado su centro ya no solo no frega pisos: tampoco se pone máscaras hot que cansan igual que limpiar una casa entera.





9- Ya no te callas


Es importante la apertura sobre todo mental. Adios al silencio, adiós a tragar pedidos, dolores, ofensas, amor, gratitud, cariño, preguntas o enojos. Fuera a la Barbie sonriente que solo quiere conquistar a costa de reprimir todas las emociones que aunque genuinas, se adjetivaron de inadecuadas. Ya no es importante ganar en una relación, sino averiguar si vale la pena y si podemos estar con otro sin pose.


10- Mostrarte tal cual eres es EL LOGRO, incluso aunque otros opinen que es algo ridículo.


Aprender a jugar siendo mayor es un reto. Hemos tratado tanto de parecer "cool", "interesantes" y "atractivas" y  nos hemos ido disfrazado de adult@s como si llegar a serlo implicase tener un esqueleto de piedra y muecas de cartón. Liberarse de los estereotipos es lograr ser del derecho lo mismo que escondemos en el revés..., incluso aunque al resto le parezca ridículo.

jueves, 2 de junio de 2016

JUEGOS DE LA MENTE

Aquello que te da sentido puede ser bueno o malo. Pero el sinsentido es lo que nunca te deja saber como algo puede ser bueno y malo a la vez. -G.B-

jueves, 21 de abril de 2016

HACER LO CONTRARIO: UN REMEDIO QUE ENFERMA

La mayoría de nosotros, al sentirse frustrado, herido, abandonado o puesto a soportar cualquier situación que causa dolor psíquico o padecimiento, tomamos una posición que reza: "pues si esto no funciona, haré lo contrario".

Es así como de ser amables y presentes todo el tiempo, practicamos una actitud indiferente y de "a mí no me importa", esperando en secreto que alguien note nuestra ausencia.
También podemos pasar de demostrar nuestros sentimientos a enterrarlos en la primer maceta de tierra, creyendo que ahí abajo, desaparecerán y nos haremos fuertes e invulnerables.
Si en una sociedad nos dicen que para ser feliz tenemos que tomar drogas e ir a torturar añ cerebro con luces y una música que daña tímpanos, allá vamos aunque el resto del tiempo seamos bastante silenciosos, nos gusten los ambientes intimistas y aborrezcamos los ruidos.
Si uno tiene un sentimiento de libertad y una consciencia de aburrimiento de la rutina, lo guarda en el subsuelo empeñándose en encontrar al candidato para toda la vida porque pareciera que aún, si no te casaste no sos normal.
Si nos han abandonado, no abandonamos ni a palos, incluso aunque no abandonar implique morir de bronca.
En síntesis, hacer lo contrario, es como nacer rubio y teñirse de negro creyendo que con eso, uno pasó a ser otra persona.

El camino opcional,  es aceptar primero que somos muy parecidos a lo que rechazamos y nos hace doler. Que tenemos formas de reaccionar condicionadas por ese dolor y que el modo de resolverlo, no es pasar a la vereda de enfrente ya que eso es simplemente otro extremo de la misma cuerda sino reconocer que ambos extremos, -como podrían ser la cabeza versus los pies-, son parte de un mismo cuerpo. No por ir haciendo la vertical en la vida, las cosas van a cambiar, no es cierto?.
La única forma de dejar de sostener padecimientos proviene de vernos en el espejo que menos nos gusta y tomar consciencia de ello. Una vez ahí, conscientes de lo que estamos haciendo y para qué, ya no es necesario disfrazarnos de lo que no somos, sino encontrar como hemos hecho para anudar ese dolor a nuestra identidad.

Si digo por ej. "baja autoestima",  "desamor", "inseguridad", algunos lo asociarán a pérdidas, otros a abandono, otros a celos, otros a competencia, otros a... cualquier cosa que hayan vivenciado como la causa del sentimiento. Entonces no existe una receta posible para todos, no es factible solucionarla con pintar de blanco lo negro o seguir recetas de libros de autoayuda, ya que cambiar no es hacer lo contrario o lo que nos dicen, sino hallar una forma diferente de leer nuestra experiencia pasada; hallar la conexión entre lo que nos duele y sus causas para ver como se hizo posible el rechazar nuestra naturaleza.

No es entonces cambiar de apariencia lo que nos devolverá el atractivo, no es adelgazando que nos hará ver la vida rosa, ni casándonos, ni teniendo 400 hijos, ni siendo exitosos, ni aplaudidos por un millón, ya que todas, absolutamente todas las personas, desde las más famosas, bellas y poderosas a las más ignotas, pueden sentirse infelices cuando se encuentras solas en casa.

Recuerda: la transformación jamás es ser lo contrario, puesto que de tener corazón a arrancárselo, se pasa de estar vivo a estar muerto en lugar de pasar a ser otro.
Donde hay una pose, hay un dolor. Ser lo contrario es ser lo mismo pero de apariencia distinta y desaprender, es la cura.

viernes, 11 de marzo de 2016

ESPERAR A QUE ME RESPONDAS O DEJAR DE INSISTIR

En la era de la comunicación, no hay nada más fácil que responder un mensaje, pero parece ser que esto deja al descubierto cuestiones de desinterés más que de imposibilidad.

Con apretar un botón se puede hablar y atender a alguien que hace una hora, dos, un día o dos, nos envió un texto o un audio; y si hay algo realmente feo, es dirigir la palabra a quien no nos la devuelve. Es un modo de que te declaren inexistente, una especie de muerte forzosa que te lleva a colocarte en una posición hipócrita cuando te vuelvan a contactar o a desnudar la situación cuando el momento lo requiera. 

Si se elige esta segunda opción, seguramente la cosa terminará mal tan solo porque quien da la cara y no la esconde, es políticamente incorrecto, pero genuinamente frontal.
Uno puede andar con los pájaros volados un día, dos, tres, una semana pero no toda una vida como para no abrir la boca y dejar colgando del celular, del teléfono o de la agenda, los pedidos de encuentro a los que no acudimos jamás.
Solo pierde quien baja la persiana, quien se aísla perdiendo la capacidad de responder, mientras que del lado, el del receptor frustrado, existe otra responsabilidad, otra respuesta posible y es la de quedarse en la espera o ir por  un camino un poco más fluido donde sentirse correspondido y no tachado 

Suelo escuchar que los que más se quejan de este defecto en otros, padecen de la misma incapacidad y la ejercen con total libertad. Bien por ellos si lo que están evitando es ser hipócritas, pero para eso hay que contestar al menos con un "no tengo ganas de hablar contigo". O con un "me importa nada lo que me digas porque estoy en mi mundo", o quizá, "no te considero importante" al punto que "luego me olvido de que estabas intentando hablarme". 

Es lógico que otra opción sea: estoy mal y en este momento soy incapaz de ver otra cosa que no sea mi problema". Suele pasar en situaciones de duelo, pero si se eterniza, podría tornarse en rencor, en una defensa, en un: QUE ME LLAMEN SI LES IMPORTO, hasta que un día, el otro se da por vencido y el primero confirma su mito: ves?, no le importaba!!!! (error común). 

No obstante, hay un problema: la vida no es lineal y te dejará sin respuestas el día que las necesites con ansias. Suele ser así. Quien es desaprensivo recibe su dosis desde el lugar menos esperado el día menos esperado, porque ha trabajado en ello con fruición, aislándose del resto cuando el resto los esperaba. Y el que quedó siempre a la espera, si no dejó de esperar, fabricó también su propia repuesta: "es que no valgo le pena y no me contestan". 

Sin caer en los extremos del demandante 24 horas y del indiferente otras 24, hay un punto que se llama prójimo-próximo. Y cuan próximo se está cuando existen semejantes distancias?. Estas no se miden en kilómetros: se miden en respuestas. 

miércoles, 9 de marzo de 2016

EL PODER DE NO SER NI EL SEXO DÉBIL NI EL SEXO FUERTE: EXCLUSIVO PARA MUJERES.

Tengo 50 años y soy hija de las mujeres que mostraban sus ataques de histeria arqueando la espalda, con escenas de llanto, espasmos sin causa física, desmayos teatrales y manipulación de toda especie cuya condición era que SIEMPRE, delante del escenario, hubiese alguien observando. El drama tenía que ser expuesto y la cosa era asegurarse de que alguien atestiguara el dolor. PODER dar LÁSTIMA o PREOCUPACIÓN,era todo el poder que se creía a disposición y el logro se obtenía cuando después de uno de estos despliegues, se lograba el lugar de centro a través de un dolor, una enfermedad o un padecimiento que ayudara no solo a dominar, sino a dejar al prójimo, -sobre todo a sus hijas o mujeres consideradas competidoras-, fuera de carrera.
En el fondo, competir de este modo tan doloroso y además inconsciente de su verdadero significado, ocultaba la envida y la rabia por perder algo, desde la mirada hasta la juventud, O acaso no suena conocida esa frase que reza ¿QUE TIENE LA OTRA QUE NO TENGA YO?.

A la siguiente generación, aparecimos las que nos rebelamos contra esa forma de ejercer poder y mejoramos el método: ya no volvimos a repetir SI TE VAS ME MUERO, pero nos fuimos al extremo contrario: "A MÍ NADA ME PASA, SOY FUERTE, YO NO SIENTO NADA Y PUEDO CON TODO"; gracias a lo cual pagamos caro el seguir en el mismo lugar de nuestras madres, solo que ahora sin miradas atónitas por la actuación estrepitosa y el temor a que se nos acabara el aire de los pulmones,

Dedicadas al cuerpo, talladas y fabricadas a mano, empresarias y trabajadoras que casi no pueden criar hijos sin ayuda de abuelos, niñeras y demás, abandonamos el hogar llamando a eso INDEPENDENCIA para que otros puedan tomarnos de esclavas, la realización pasó por ser divinas, duras y casi un ser masculino que supo llevar hombreras y vestirnos de hombre hastra transformarnos en admirables y sexys vedettes.

Esto, por supuesto, facilitó que se nos comenzara a utilizar mucho más usualmente como a  objetos, puesto que para serlo, solo se necesita un estereotipo que es lo mismo que decir "un molde", un disfraz que ponernos para tapar nuestra individualidad.
Digamos que cambiamos el ropaje, pero el sentimiento interno es el de "nadie me quiere, nadie me mira y siento urgencia para que alguien lo haga, si no, no valdré nada". El trabajo no me dió lo que buscaba, abandonar la casa tampoco, no siento una vida plena porque pueda comprar mi propia gaseosa y entonces?, a donde está el secreto?,
Ni la dama de las camelias ni la mujer blindada  de acero, pudieron darnos amor.

El grave problema reside en que cambiar de forma y modernizar los síntomas, no erradica el dolor. Nos enseñaron a que el poder se ejerce hacia afuera, haciendo que el otro responda como en las telenovelas:
levantándonos del suelo,
llevándonos al hospital con un hilo de vida,
preocupados por nuestra desaparición porque de pronto parecemos importantes
o corriendo en cámara lenta, algunas veces hasta haciendo largos viajes al otro lado del mundo, para rogarnos que volvamos, porque sin nosotros la vida es nada, o la empresa se viene abajo. (seguro porque encima de ser ultra trabajadoras, somos más económicas y más obedientes  con tal de no perder el "aprobado).


 No están hechas las escenas más rimbombantes de las novelas con este material?.
 No son las más taquilleras?. No son las escenas usualmente finales donde la histeria triunfa?.
Lamento decirles que no es casualidad que el éxito novelero se nutra de estos guiones; pero también quiero avisar que esto, tarde o temprano, se desvanece como se desvanecían las mujeres en tiempos de Freud.

Para el día de la mujer, que pasó ayer y fué motivo de disputas analizando si la muerte de las obreras representaba o no un hito, -como siempre un momento dramático y sin triunfos indoloros-,  me lleva a escribir esto:

NUESTRO PODER NO ESTÁ EN DAR LA VIDA, SINO EN DAR VIDA.

NUESTRO AMOR NO DEPENDE DEL QUE CONSIGAMOS SER EL CENTRO, SINO QUE TENGAMOS UNO.

NUESTRA VIDA NO DEPENDE DE CUANTOS NOS APLAUDAN, SINO DE QUE ESTEMOS FELICES CON NOSOTRAS.

NUESTRA INDEPENDENCIA EMOCIONAL NO RADICA EN NO TENER A NADIE A QUIEN AMAR SINO EN AMAR AÚN SIN TENER A NADIE.

NUESTRA AUTOSUFICIENCIA NO DEPENDE DE TENER UN TRABAJO SINO DE PLANTARNOS SOBRE NUESTROS PIES SIN ESPERAR GESTOS PERO SÍ PARA CONSEGUIR NUESTRO OBJETIVO.